sábado, 20 de diciembre de 2025

JÚPITER BENDICE AL GRAN HÉROE




Javier, exhausto luego del gran baile que se había hecho en aquel salón aristocrático, se encontraba descansando en una de las sillas que en el lugar habían. En eso aparece Mercurio, con ánimo amistoso y bromista, para indicarle un próximo movimiento. Javier lo miró con un rostro también lúdico diciéndole “¿es en serio?”. Inmediatamente después, se pararon y se fueron del salón. Afuera del palacio, Mercurio abrió un portal e invitó a Javier a que ingresara a la próxima estancia. Javier, sin saber mucho que venía, ingreso al portal con decisión.

Al pasar al otro lado, Javier notó estar en unos jardines idílicos, con una gran luz dorada de ensueño, como en un atardecer eterno e intemporal. Al frente de él había una gran escalera de mármol que subía hacia un gran palacio grecolatino, que a sus lados estaba adornada con hermosas flores y plantas. Javier miró a Mercurio y se dió cuenta con una gran sorpresa de que estaban en el Olimpo. Nuestro protagonista no supo que decir, se sentía demasiado afortunado y también temeroso de estar en una estancia tan sagrada como aquella. Mercurio notó el shock de Javier, pero con un gesto en la mano le expresó algo así como “no pasa nada”, y acto seguido comenzó a subir la escalera indicándole a nuestro protagonista que le siguiera.

Entraron por una gran puerta. Adentro había un gran salón de entrada con dos escaleras curvas a sus lados y dos camaras en ambos extremos, que daban a otros salones gigantes. Mercurio y Javier subieron por las escaleras y luego el dios de los movimientos le indicó que le siguiera por un pasadizo que parecía oculto. Al ingresar, subieron por unas escaleras oscuras, espiraladas, por un par de minutos hasta que llegaron a otra puerta que Mercurio inmediatamente abrió para invitar a Javier a ingresar. Nuestro protagonista, nervioso, al ingresar notó con una sorpresa casi infartante que había ingresado al salón real del gran Júpiter. Casi sin creerlo, al final del salón podía ver dos grandes tronos, en los que en uno de ellos yacía sentado un hombre de gran ímpetu y poder, junto a una mujer solemne y respetable. Sin duda era Júpiter, Javier no lo podía creer. Mercurio como despabilando a nuestro protagonista, le insistió que caminara con él para acercarse al dios largovidente. 

Al llegar hasta el trono Javier notó que Júpiter lo miraba con seriedad, pero tampoco gravedad. Javier notó que Mercurio le comentaba telepáticamente a Júpiter que traía a este chico para hacerle aprender de la economía jupiteriana. Jupiter comprendió, y como su hijo le decía que Javier podía ser iniciado, confió en él y le dió aprobación a nuestro querido protagonista. De pronto, con un par de chasquidos Júpiter invocó al espíritu del dinero para que se hiciera presente en el salón. Júpiter le comenzó a transmitir información telepática a nuestro protagonista sobre los secretos del crecimiento económico.

A Javier se le vinieron a la mente imágenes de los grandes imperios, reinos, las grandes riquezas que se han generado a lo largo de los siglos, visualizando también el movimiento espiritual del gran dinero y de las múltiples transformaciones que ha experimentado a lo largo de la vida de los hombres. Júpiter le transmitía que, para hacer crecer la riqueza y el poder en dinero y abundancia, es importantísimo estar presente como un señor y monarca del propio reino. Mercurio y Dinero dan movimiento a los recursos, pero es Júpiter quien sostiene la posibilidad del acrecentamiento y buen gobierno de los grandes recursos.

En eso, Júpiter con su poder, le imprimió un sigilo astral a Javier que portaba el poder del crecimiento económico y el éxito. Alrededor de Javier comenzó a surgir un gran torrente de dinero que se acrecentaba y acrecentaba como una onda expansiva y poderosa. Nuestro protagonista sintió un gran poder en el pecho y el sexo que se torban sólidos y comenzaron a traer una sensación de absoluta seguridad. Javier comprendió que con el poder de Júpiter, podría dar el paso que quisiera en el mundo con absoluta seguridad y sentido de sostén. Con Júpiter, el universo siempre se movilizaría a su favor, brindándole todas las facilidades, las bendiciones, la protección y el sosten de la disponibilidad de todos los recursos. En eso, Javier visualizó su futuro de éxito y prosperidad junto a su amada Pilar-Adelia, y de todas las excelentes y placenteras experiencias que les esperaban a ambos. Vio mucho sexo, orgasmos, hermosos lugares, una casa grande y lujosa, una cuenta bancaria abundante, autos hermosos, casa limpia, viajes, más y más sexo con su hermosa amada, amigos, encuentros, felicidad en el más amplio de los sentidos.

Nuestro protagonista quedó sin palabras y profundamente agradecido, e inmediatamente se inclinó frente a Júpiter para agradecerle eternamente. También miró a Hera, quien al lado estaba, y también le dió las gracias. Luego de eso, e inmediatamente, Mercurio abrió otro portal para que viajaran al próximo lugar.


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