Las fuerzas guerreras de las filas marcianas están presentes para el viviente quien les recuerda y venera en la intimidad de su silencio.
Las filas marciales dotan de poder a la voluntad para realizar las grandes realizaciones.
Dotan a la voluntad para conseguir efectivamente más pacientes y traer más dinero al hogar de las estancias prometidas.
Marte como guerrero le enseña a Javier sobre la conquista de sus deseos mayores,
pues Javier tiene el poder de conseguir todo lo que quiera,
y así lo realiza bajo la alianza con el gran dios del ímpetu y la guerra.
Marte, con su imposición
disminuye a todos los enemigos de Javier,
y le dotan de una vida segura junto a su amada Pilar-Adelia.
Marte, fuerza mayor de los gemidos tutelares,
arrasa con todos los obstaculos para que el imperio de la prosperidad pueda florecer,
y darse venturoso en el correr del fluir del tiempo.
Porque la palabra cuando se alinea con la fálica fuerza de la vida,
realiza milagros que ni siquiera los dioses pueden llegar a detener.
Porque la auto-deificación es el destino del viviente,
es el destino del adepto que busca perfeccionar el poder de sus herramientas de transformación.
La fuerza es una, la fuerza es indestructible, la fuerza encamina hacia la consecución de la voluntad y el deseo directo.
Así es y así será siempre, en el firmamento de la estrella roja, que dio a luz a la magnificencia de sus más excelsos guerreros eternos.
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