El dinero fluye y fluye,
las riquezas se acrecientan y se tornan poderosas en el imperio de Kalir Bujah,
los mercados imperecederos acrecientan su amplitud, el poder de su pujanza se torna indestructible.
El mercader de las esencias y la cura de las enfermedades
recibe sus riquezas mientras sus clientes aumentan y aumentan,
todo se torna rico, frondoso, fértil, lleno de dorado porvenir.
El negocio tiene vida propia,
los clientes llegan y llegan en filas enormes, ansiosos de experimentar la medicina primera.
El sol es radiante y los halos de Mercurio en los movimientos económicos se deja entre ver
en el éxito de los mercaderes del gran imperio.
Todo va creciendo orgánico, todo muestra salud y abundancia,
las calles están bendecidas por la belleza multifacética de la prosperidad.
Porque en Kalir Bujah hay seguridad y prosperidad eterna,
porque Kalir Bujah es un en el que las riquezas son la norma,
y el flujo de las monedas el lenguaje fugaz de los movimientos mercuriales.
Así se dan las cosas en la capital del imperio más glorioso que jamás se haya visto,
la vida se da buena y el dinero se torna omnipresente.
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