lunes, 27 de octubre de 2025

LA LLEGADA DE LOS ESPÍRITUS




Llegan nuevas almas,

nuevos espíritus que quieren alimentar la gran obra.


El alquimista les permite su entrada,

con amable receptividad y noble técnica.


Las sustancias por entonces se tornaban más luminosas,

y los espíritus que llegaban daban poder y consecución a la Gran Obra.


Movimiento y movimiento,

más y más poder,

más y más pujanza,

poder indestructible, absoluta determinación.


Las verdades de la prima materia se dan transparentes en el sostenimiento de los aconteceres.


La escucha mayor va tornándose amplia, de vasta receptividad.

La voz de Dios se deja inteligir en el susurro del silencio.


Los ritmos del corazón se alinean con el Opus,

se coordinan con la inmortalidad,

y al alquimista se le da la visión de la gran Panacea.


Porque el artifex estuvo presidido por Asclepio, el conocedor de todas las medicinas,

y fue asistido por las fuerzas celestes en su tan admirable labor.


Las almas son más y más y forman un tejido indestructible,

un egregor que se alimenta y retro-alimenta a sí mismo,

incrementando sus fauces y llamando a cada alma perdida que encontraba a su paso.


El egregor, el homúnculo, se transformó en un servidor perfecto para el astuto Mago,

le brindó conocimientos, riquezas, y le dió su protección.


El egregor recibió la dureza de la piedra primordial, la piedra filosófica,

y dio a luz a un imperio mágico, un imperio de riquezas indestructible,

que acompañaría para siempre al gran alquimista.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

LOS MISTERIOS DE LA SEÑORA DE LA NOCHE

¡Cuánto misterio residía en el templo antiguo de Xilión, dedicado a la diosa ctónica de las profundidades inciertas! Hécate, señora de la no...