Saludable economía,
saludable el intercambio de los mercaderes,
que hacían crecer las riquezas del imperio con ímpetu, gloria y responsabilidad.
Las materias primas y el dinero generado en los mercados, las industrias, y la sabia administración de los ministros de estado del luminoso imperio,
se daban limpias, con gran agilidad y equilibrio en todas las riquezas.
No habían deudas extremas en el funcionamiento interno de las finanzas,
no había dinero faltante o inflaciones innecesarias,
el dinero se daba sano, corpulento, poderoso, formidable.
Un gran espíritu de gran salud que se daba en un intercambio limpio,
en ausencia de karmas o situaciones inconclusas.
El espíritu del dinero se daba vital y en eterno movimiento en las fracciones diversas del imperio mayor,
era un espíritu que protegía la belleza de todos los sitiales, todos los estandartes, los palacios,
la limpieza de las calles, la nutrición de niños y mujeres, los deportes y diversiones de las gentes,
la protección era la regla, el bienestar la verdad.
Un mercado financiero perfecto,
cuya duración fue eterna y tamaño extraordinario.
Del gran espíritu Dinero, protector de todos los vivientes del estado,
se dio una economía que jamás dejó pagos pendientes bajo la lista de cobradores ineficientes.
El Gran Dinero dio abundancia justa, llena de placer a todos y todas sus habitantes.
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