viernes, 28 de mayo de 2021

MAGIA Y RELIGIÓN


Estoy ad portas de aceptar

que quizás la única magia sea entonar bien mi garganta

y dar alaridos de odiosidad para que los fantasmas del pasado puedan enterrarse bajo el negro barro.


No hay otra magia, se me da bastante bien tal intuición,

y prefiero figurar mis materias desechadas antes de esperar milagros bajo designios que considero dudosos.


El tejido de mi silbido es tan profundo que ni yo entiendo el paraje del cual vienen mis imágenes,

es de una constatación casi tan obvia la perplejidad del misterio de lo que soy yo mismo,

que me basta con ser desconocido para comprender cuál es la verdadera religión.


La verdadera religión, esa que se irgue sobre la honestidad de ser un ser doliente,

y comprender la nula ignorancia que nos precede bajo la fugacidad de nuestros pasos.

Es aquella que deja morir lo que tiene que morir, y da pleitesía a la inmensidad del abismo oscuro.

Frente a tal situación anímica,

¿quién quiere acaso una magia de segunda mano a la postre de charlatanes y piratas?

No si no aquel que no a atrevido sondear la indeterminabilidad de su ser pensante,

de la materia prima de sus pensamientos automáticos,

de sus terrores nocturnos y sus fantasías más ocultas,

de la situación desastrosa del ser humano bajo la tutela de la pretensión del conocer.


Me inclino ante mi mismo,

soy abismo,

soy monstruosidad,

son una espaciosidad sin reverso que se mostró como mundo cuando quiso jugar a ser millones.


J.F.


martes, 25 de mayo de 2021

ME CONFIESO BUFÓN


Fantaseo,
Me figuro mil historias bajo puentes movedizos

y hago y deshago tu nombre estampado en mi porfía de lujuria y amor.


Me quemo en vaguedades llenas de misterio,

y rehuyo como buen tramposo cuando las cosas se ponen feas.

Lo que merece seriedad realmente no me importa,

no figuran en mí el propósito de una sola culpa,

sino el goce máximo de la irreverencia y pleitesía hacia lo que se me ocurre deseoso.

No tengo moral y eso me encanta,

soy blasfemo y buen profano a la postre de opiniones ajenas e ignorantes,

y muy capaz de religar el origen si es que de eso se trata para lo que me apetece.


Mis figuraciones no son acaso sino una chispa difusa en medio del mar imaginal,

y eso a ratos me hace sentir mucho amor,

como si la vida me riera en ironía y sarcasmos, 

como si revelarse así la carcajada venidera de los dioses.


Así me muestro,

eternamente revelado ante mi propia forma,

decidido y condenado a nunca encajar con lo que dije ayer,

para seguir adelante como un trotamundos insurrecto,

y dejar atrás todo lo que no fue mundo.


J.F.

domingo, 23 de mayo de 2021

DEL ABISMO VENIDERO

Cuando leo a un gran poeta, una llama se me enciende,

es como un recordar que la reflexión es una cosa vital,

y la meditación algo tan simple como el pensarse existente e indeterminado

en los asuntos ordinarios que suceden en el llamado día a día.

Pienso que las cosas a veces son más simples,

y solo requieren de la inocente pregunta sobre ¿qué es acaso todo esto?
Porque efectivamente, en la intimidad de mi honestidad, realmente poco sé.

No quiero con esto introducir una falsa modestia, o un cliché de mal gusto,

es la verdad.

Tampoco es algo que deba ensalzarse, 

pues el arrobamiento de lo desconocido es tan grande, que a veces uno se da cuenta

que el solo hecho de ser carne es la máxima demostración de lo indeterminado.

Los dioses existen, yo lo sé,

me basta con imaginarlos y constatar que la imaginación existe,

sin embargo, también soy yo mismo, y me toca la vida común de un mortal desesperado.

Remo en mis temores, y reculo a ratos al constatar mi arrogancia

de esa eterna porfía de querer tomar el cielo por asalto,

y arropar con fuerza bruta un sentido trascendente que me saque del infierno de estar vivo.

Pero, en realidad, a veces los infiernos no son tan terribles,
te dan vida, y la vida te da dolor,

y el dolor de apoco te lleva hacia el placer y el goce de las cosas en su ardor más profundo,

y así uno se da cuenta que en esta danza aparentemente desesperada, hay belleza,

pero una belleza cruda, sin estampados ni etiquetas de modas de turno:

la belleza duele y es confusa, te atrapa y te lleva por lugares que a veces a uno no le gustaría estar.

Es así, cuando sabemos que lo ya dado no puede detenerse, 

donde se vislumbra la posibilidad de dejarse llevar. 

Pero insisto: a veces uno habla a otros para consolarse,

y así mismo como expongo estas divagaciones peligrosamente cursis de liviandad y vida ligera,
el descontrol es algo que me aterra en demasía.

Soltar, ¿soltar qué? ¿Es que acaso hay algo que pueda contenerse?
Todo es un arrojo, un frenesí, un caos, una visión enceguecedora.
Nacemos, crecemos, el apetito sexual se despierta, luego los proyectos, y las muchachas, y el avanzar, y apenas perdemos un segundo de atención y ya vamos directo a la zona indiferenciada de la muerte.

Ni siquiera es necesario el dejo de un gesto, 

como para evidenciar la obvia inmensidad del abismo venidero.
Que venga el todo o la nada, poco importa.

J.F.

 

domingo, 9 de mayo de 2021

INVOCACIÓN EN MEDIO DEL DESIERTO


A ratos pierdo la esperanza,

mis pies se hacen pesados en mi caminar por las estepas.


Veo mi rostro en el reflejo del silencio,

y pienso en la temporalidad maldita ante la espera de la muerte.


Mi desierto interior es tan enorme como la bóveda negra que precedió mi acontecer,

es mi verdadero dios, aquel infinito insurrecto no ido hacia ningún retorno o destino.


Es por eso que pienso a veces que solo una mujer podría salvarme,

y los labios de la vida podrían avivar mi caminar muerto e inframundano.


Al considerar esto vuelvo en repetición de los viejos mitologemas,

de aquel caballero errante que buscaba a su musa entre las batallas de su propia imaginación.


Me daría pudor la cursilería si acaso no fuera tan cierta aquella búsqueda para mi,

pues el espíritu y el hálito de mi centro me puja hacia aquel coito sideral imaginado de lejos.


Ante la honestidad de mi dolor, lanzo mi grito de invocación hacía los astros,

que el llamado sea acogido por los viejos dioses y pueda encarnarse la mujer aún sin rostro.


J.F.


domingo, 2 de mayo de 2021

ORACIÓN

Me siento solo mi Dios,

y no hallo el sentido de tus figuraciones oscuras.


Tengo la angustiosa constatación de que tus mensajes siempre son designios,

pero sin tener herramienta alguna para hacer frente a las imágenes que como gacelas me invaden.

Estoy harto de que los mentirosos me vean siempre como culpable,

pues de la culpa yo no sé nada, y de poco me sirve considerar remordimientos lapidarios.

Observo la forma tan canalla en que lo inconsciente me hace dudar 

cuando los monstruos emergen a la superficie. Y no encuentro palabra, esa espada del verbo,

y me paralizo en ideaciones infantiles que me logran convencer en cuanto al supuesto infame 

al que se me quiere identificar. Yo no soy ninguna de esas cosas, ni siquiera el aliento de la nada puede imprimir en mí sus señaléticas vacías.


Ayúdame atravesar este desagrado fraternal con mi integridad intacta,

y que no sucumba ante la manipulación de las arpías indignas. 


Entrégame la vía mayor para encontrar en el disturbio, la silueta prístina de mi propia paz.


J.F.


ESBOZAR LA MATERIA PRIMA


Y llegó una musa de la nada,

a instarme que el ejercicio poético debía realizarse cada mañana,

con la libido aún despierta y la erección intacta entre los sueños de la brisa matutina.

Esbozar la materia prima –me decía–,

que el trabajo se confecciona solo,

y yo mucha razón hallé en tales coqueteos,

que no mostraban otra cosa que el llamado ecuánime a plasmar el verbo fijo

en la substancia interna de mis honduras inconexas.

J.F.


sábado, 10 de abril de 2021

EVOCANDO A LA MUJER PERFECTA


¿Dónde te hallarás tú,

silueta escurridiza,

mujer sin rostro que se cuela entre las figuraciones de mis noches?

Yo te busco y te espero,

mientras tu me persigues como fingiéndote enemiga,

y así nos descubrimos en una danza recursiva que guarda secretos placeres,

que en mis pensamientos conscientes no me he animado a reconocer.

Quizás haya un sentido en el que no aparezcas,

y sea incluso una estética necesaria el que yo te busque,

pero no desearía otra cosa en la vida que tu aparecieras en mi puerta, mujer de la noche,

y te unas a mi en la cama sideral de mis anhelos y silencios.


Es por esto que ruego a los dioses que te encarnes,

y halles un receptáculo para que tu metáfora encuentre suelo concreto,

y puedas realmente aparecerte por mi puerta,

y hacernos el amor como dos ficciones en sustancia sólida,

y que te quedes conmigo hasta el final de los días,

cuando el sol vuelva al oceano negro de la noche primigenia.


J.F.


LOS MISTERIOS DE LA SEÑORA DE LA NOCHE

¡Cuánto misterio residía en el templo antiguo de Xilión, dedicado a la diosa ctónica de las profundidades inciertas! Hécate, señora de la no...