domingo, 9 de mayo de 2021

INVOCACIÓN EN MEDIO DEL DESIERTO


A ratos pierdo la esperanza,

mis pies se hacen pesados en mi caminar por las estepas.


Veo mi rostro en el reflejo del silencio,

y pienso en la temporalidad maldita ante la espera de la muerte.


Mi desierto interior es tan enorme como la bóveda negra que precedió mi acontecer,

es mi verdadero dios, aquel infinito insurrecto no ido hacia ningún retorno o destino.


Es por eso que pienso a veces que solo una mujer podría salvarme,

y los labios de la vida podrían avivar mi caminar muerto e inframundano.


Al considerar esto vuelvo en repetición de los viejos mitologemas,

de aquel caballero errante que buscaba a su musa entre las batallas de su propia imaginación.


Me daría pudor la cursilería si acaso no fuera tan cierta aquella búsqueda para mi,

pues el espíritu y el hálito de mi centro me puja hacia aquel coito sideral imaginado de lejos.


Ante la honestidad de mi dolor, lanzo mi grito de invocación hacía los astros,

que el llamado sea acogido por los viejos dioses y pueda encarnarse la mujer aún sin rostro.


J.F.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

LOS MISTERIOS DE LA SEÑORA DE LA NOCHE

¡Cuánto misterio residía en el templo antiguo de Xilión, dedicado a la diosa ctónica de las profundidades inciertas! Hécate, señora de la no...