Fantaseo,
Me figuro mil historias bajo puentes movedizos
y hago y deshago tu nombre estampado en mi porfía de lujuria y amor.
Me quemo en vaguedades llenas de misterio,
y rehuyo como buen tramposo cuando las cosas se ponen feas.
Lo que merece seriedad realmente no me importa,
no figuran en mí el propósito de una sola culpa,
sino el goce máximo de la irreverencia y pleitesía hacia lo que se me ocurre deseoso.
No tengo moral y eso me encanta,
soy blasfemo y buen profano a la postre de opiniones ajenas e ignorantes,
y muy capaz de religar el origen si es que de eso se trata para lo que me apetece.
Mis figuraciones no son acaso sino una chispa difusa en medio del mar imaginal,
y eso a ratos me hace sentir mucho amor,
como si la vida me riera en ironía y sarcasmos,
como si revelarse así la carcajada venidera de los dioses.
Así me muestro,
eternamente revelado ante mi propia forma,
decidido y condenado a nunca encajar con lo que dije ayer,
para seguir adelante como un trotamundos insurrecto,
y dejar atrás todo lo que no fue mundo.
J.F.
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