Los intercambios se daban y el espíritu del dinero crecía en el campo energético de Javier, nuestro protagonista. El dinero espiritual, viajando de estancia en estancia, transfigurando las realidades es que lograba la consecución de las materialidades insurrectas. Porque no había moral alguna necesaria, ni justificación ante un posible testigo aparte. El dinero quería crecer y lo hacía bajo el verbo del gran mago que potenciaba los puntos energéticos de los polos indirectos.
La explosión de buena suerte era expansiva, se iba dando con pujanza mientras las viejas creencias se disolvían a favor del convencimiento de la riqueza total. Todo era un destello de luz que crecía como una gnosis sideral, dejando a entrever que los tratos de Hermes eran poderosos bajo la ley de la incoherencia y la multiplicación de los conceptos. Todo se daba en un caos de tremendo sentido, algo que dejaba su estela de fugacidad, una fugacidad eterna y discontinua, pero realmente presente.
Las contradicciones se daban y las ideas se transformaban en otras en la presencia del gran transformador. Las visiones se transfiguraban en torrentes, dejaban diluir los estadios anteriores a las esferas celestes de los cuentas interiores que fueron contados por los que alguna vez se adentraron en estos asuntos.
Dejando de lado el orden de la razón es que las bendiciones comenzaron a efectuarse. La relación de las direcciones fueron varias bajo la regla directiva de los estruendos. Pues la glotonería de aquellos fue también la confirmación de los establos distintos en distinción in-distintiva. Lo que debe ser mejor es aquello que debe descubrir la sal donde el azúcar refleja vagabundos descubiertos.
Porque de lo que parece desastroso es que nacen millonarios, porque de lo que parece una buena jugada desconcertante se da la gran magia de las interrogantes de Uruk. El vínculo con la temporalidad des esencial cuando se trata de relacionar asuntos que no muestran semejanza bajo la luz de ranas disuadidas por jueces indiscretos. Así es y así será todo aquello, porque la gnosis mercurial, la gnosis hermética trae todo lo que el mago pide bajo la palabra de su propio orden. Lo que es es, lo que se reclama, será.