domingo, 19 de octubre de 2025

LOS PROFETAS DE LA VOLUNTA






El poder de la visión,

el poder de la profecía se hace presente

en los iniciados del círculo secreto de Kalir Bujah.


Luces incandescentes descienden de los cielos,

anuncian acontecimientos asignados de antemano por la voluntad divina del verbo.


El verbo de la voluntad, el verbo del primer hombre,

el archi-hijo dado a la vida bajo su propio archi-poder,

el super-hombre, hijo de Apolo, y heredero de sus talentos más clarividentes.


Porque los arcángeles tutelaron sin restricciones a los profetas de las sectas sempiternas,

aquellos eran portavoces de lo inefable, de lo indecible, de aquello que sobrepasa la mente de los hombres.


La verdad intemporal siempre guardada bajo la invisibilidad de los grandes arcanos,

se hace presente en la asistencia de quienes buscan clarificar su camino.


El profeta dice, la visión se realiza, y las bendiciones de Apolo descienden justas para todos quienes acuden a él.


78 son las verdades que se muestran en las enseñanza de anteayer,

porque los dioses fueron benévolos con los vivientes, y dejaron sus señuelos bajo las cartas visionarias de Uruk y de los templarios figurados.


Las enseñanzas de los patriarcas sobre-humanos muestran que el cosmos es tan solo un espejo de Dios. En él hay fragmentos de la verdad, repartidos disimuladamente, bajo ropajes profanos, por doquier y por donde se mire: pero hay que saber mirar.


De ahí la necesidad transgeneracional de organizar grupos selectos de ritualística y tradición, pues el recuerdo de Dios no es algo que se de natural en la gran mayoría de los hombres.


La visión de la verdad se cultiva, o más bien, se invita. Es un trabajo de limpieza, saber mirar, saber inteligir con la visión del corazón.


Con la visión central es que las cosas se tornan frondosas, nutridas, vitales y prósperas,

con la visión de los grandes espíritus se puede garantizar la supervivencia de quienes los trabajan.


Porque el imperio sagrado tendrá una vida eterna, será excelso, indestructible, y sus profetas asegurarán el futuro de las castas y la preservación de la verdad.


LA CONVOCACIÓN DE LOS ANÓNIMOS


La medicina prima,

la medicina universal,

a ella acuden todos los espíritus perdidos en los espacios intermedios de la Duat.


Almas perdidas, almas en pena,

recuerden dentro de sí el mandato de los abuelos invisibles.


No se resistan ante la luz, entregarse a la incandescencia del mandato que tanto tiempo han buscado rehuir.


Temerle a la luz es insensato, solo nace de penosas ignorancias. Dejense llevar por la corriente de la purificación que hallará las estelas perdidas de sus antecesores santos.


El vaso alquímico les dará cabida,

la matriz original les concederá la oportunidad de retornar al padre,

pero dejen que la fuerza de Dios les lleve a aquel lugar que pretenden imposible.


Hay un artifex para cada quien, que les brindará la medicina universal,

que procesará aquellos incrustes que no fueron voluntarios por su intención sincera.


El proceso alquímica va a darse,

y la convocatoria universal les insta a hacerse parte de la hermosa transformación.


27 pasos, 27 almas, 27 procesiones, 27 dimensiones, 27 lugares inauditos, jamás entrevistos por ningún mercader visionario.


Sean justas consigo mismas, y dense en mandato del mago quien las llama.


Formarán parte de un propósito mayor, pero deben ser flexibles y dejarse someter a la palabra mayor, a la verdad hablada por un arquitecto anónimo, que dejó en incompletud su obra para que sus hijos la re-crearan.


Porque en ustedes está el potencial del cosmos, el potencial de la gran obra, en ustedes, almas perdidas, se encuentra intacto el proyecto de la invisibilidad.


En ustedes hallarán la verdad futura de los eones venideros,

y en ustedes se realizará la fuerza de los oleajes divinos.


Deben cruzar el umbral, deben ser honestas con su prometido camino,

sean parte del gran ritual a las que están llamadas, y desde sí mismas del prosperidad y plenitud al imperio que las quiere brillantes.


Sean el combustible de nuestros honorables emperadores, sean ustedes la materia prima del oro más brillante que jamás se halle de entre todas las sustancias concebidas.


De su negrura la gloria del imperio será justa, de su bajeza todo se tornara brillante e inmortal.


27 serán las procesiones que los justos realicen, cuando el rey mayor anuncie el éxito de los proyectos del señor.


Hablaran en viejos idiomas, y revelarán grandes secretos,

distinguiran el bien y el mal,

y resucitarán en una existencia más perfecta, ecuanime, superior,

y darán cabida al superhombre, al todo poderoso ser de las perfecciones inconclusas.


La vida les dará una misión,

la vida será quien les conceda la justicia,

la vida será quien les mandé a entregarse a la alquimia sideral,

de las viejas y futuras transformaciones de los reinados galácticos,


Por nuestros reyes Serolf Reivaj y Aileda-Ralip,

por la gloria de los guerreros eternos,

por la luz heróica de que los dioses nos legaron.


Sean ustedes 27 las que eternamente alimenten la perfección divina del anónimo.


viernes, 17 de septiembre de 2021

NO QUIERO BEBER DE LO QUE SÉ QUE SOY YO MISMO


El mundo es un estruendo,

una bocanada de imaginación,

una dilucidación de astros,

un eterno diálogo con lo aparente.


Un yo que inexistente destrabó las vertientes de su propia mentira,

amilanó figuraciones, eyaculó en un centenar de posibles universos,

lo diáfano no dio a buen tiempo, ni siquiera en la sinfónica inaudita de la posibilidad de sus adentros.


Fui esencia y fui fugacidad,

fui lo que se vio y se entrevió,

fui aquello que no fui y lo que alguna vez seré,

como si de un hecho pasado se tratase, 

como si el tiempo diera vuelco en su eterno deambular,

en aquellos caminos nocturnos que acontecieron en el gran sueño,

en aquel fuego misterioso que apareció mientras unos cuantos anhelaban ser buena tribu,

en aquella cosa gregaria tan venida de mis adentros, de memorias infinitas,

de pesares y preguntas, de antepasados en olvido que irguieron su voz como pluma invisible,

y describieron lo inaudito, en reactualización de lo que alguna vez fue nuestro reflejo.


El fluir del río oscuro, 

las rocas insurrectas, 

el sol que brilla profundo de aquellas tardes silenciosas,

cuando el hombre no era hombre, y la mujer no era mujer, 

en aquel silencio glorioso de lo indiferenciado en agua permanente. 

El caos era el tesoro prometido por la evolución de un ante mano,

por eso nos hicieron extender la experiencia de lo salvaje, 

para atestiguar que el futuro realmente fue nuestro comienzo, 

un todo desdoblado en distracciones, un ir inevitablemente a lo que siempre fue, 

un dislocar las figuras insanas de nuestra pretensión civilizada.


Discurro en displicencia, discrepo para ver,

antes de mi fue un otro en cuestión de lo invisible,

que sigue a mi lado como buen guardián terrorífico,

Recordador de las facetas oscuras y de lo hondo,

de aquel no saber desprovisto de adjetivos. 


Dios jugó a silenciar descubrimientos,

para escurrirse entre la bruma de interrogantes y malezas de polaridad.


No quiero beber de lo que sé soy yo mismo.


J.F.


martes, 14 de septiembre de 2021

NÚMERO 8


Pulsaciones,

y muchas intersecciones de lo imperceptible.


Debo anunciar que las estaciones se me vienen como seguidilla,

vuelven a dibujar rezagos de anuncios y acaso susurros elocuentes,

que solo yo entendí bajo la curiosidad de mi escritura.


Antes de diseccionar lo que discrepo en la entubación de los pesares,

intentaré dar cabida a la imagen que realmente se me da de antemano,

aquella inseguridad indescriptible, aquel titubeo sagrado que me consume,

y me lleva a imprimir las percepciones profundas que se me vienen como silbidos furiosos 

de animosidad de antepasados y rituales en olvido.


El espacio se ve desde allí donde no dejas posar la mirada,

allí donde la bifurcación de las temporalidades se hacen cortas

como para fotografiar, cartografía, autografiar estupideces,

que poco importan para la evolución de las singularidades de idas y venidas.


Me enfurezco al ver tanta mierda plasmada en las calles,

de creencias que vinieron de reciclaje al por mayor para aquellas religiones renegadas,

y creídas olvidadas por las masas vulgares y violentas.


Ahí distingo entre apariciones y desapariciones,

también observo el silencio entre la bruma que brindó tan poco para la merienda.

Un autobús, con payasos y montículos, que llegaron como para vivir en respiro profundo, 

olvidando que aquéllas venían de lugares un tanto displicentes.


El camino es árido si no se deja tocar por maquinaria incestuosa,

El rostro que se fija en la pantalla es divino, sobre todo cuando llegas a comprender

que no hay nada que entender bajo las luces multiformes de los miles de millones de anuncios,

de esos que se instalan en esquinas, como para atraer a la gentuza sedienta.


Las luces retorcidas de la realidad de la ciudad, aquel desánimo perverso,

aquel grisáceo inoperante y que deja huellas en los rostros cansados,

el reflejo de las lluvias siempre en paradoja acidez, 

bebo de ellas cuando debo interceptar cigarras.


Una posibilidad aparece,

pero des-aparece al instante,

pasillos oscuros,

siluetas que se anuncian,

busco y extravío las nociones de ser algo,

en aquel acontecer,

un desdoblamiento de los sentidos,

cortinas que se abren, ascensores que suben y bajan,

una dama en lencería que grita para hacer el amor,

y más y más profundidad,

y fuego y más sangre,

y una estatuilla dorada que anuncia meditaciones venideras,

y una transformación del negro impenetrable,

ahora lianas como ductos,

construcciones diamantinas,

algo que se destierra de la anterior masa confusa,

caminos sin retorno,

templos que fueron de unos otros,

silencio ruidoso de selvatico amanecer,

me veo resonando entre cosas que no entiendo,

el sentido del barro se me da a planta fija,

de mi pie al caminar,

de las hormigas que se colaron por mi rostro,

y un sueño más entre el gran silencio.


Debo viajar a otros lares cuando las cosas se ponen demasiado claras,

me gusta la indagación del sufrir y el éxtasis divino de ser un loco,

ondulaciones y más ondulaciones,

dientes con sarro y un aliento a mierda,

cigarros apagados y música de Motown,

a través de los siglos y los siglos,

quién iba a decir que la radio fue el sentido de todo lo existente,

que detrás de las bocinas que anunciaban guerras, 

había una molécula generadora,

la molécula divina que hizo estallar este universo,

y dotó a todas las criaturas la desagradable facultad del habla,

el verbo,

por eso el verbo fue antes que Dios,

porque no fue dios, si no una anticipación de lo acaso creado y potencial creador,

un antes que realmente no pudo divisarse,

pero a su vez estuvo presente en la mera defecación de un obeso vendedor de tacos.


Heces cuneiformes,

dotadas de alas que en realidad fueron siempre un entre paréntesis,

de diversos estadios aparentemente entrelazados,

de ser un grillo dueño de Roma a una prostituta dueña de Harvard 

custodiados de samurais gustosos de surfear.


Discrepo cuando dicen, que las aguas son diversas si pensamos en los Beatles,

no lo creo, discrepo y me muevo en el entendimiento de que todo es más bien todo,

que las uñas desechas de la señora Inés fueron igualmente importantes que los mandamientos sagrados de Napoleon y sus gloriosas campañas.


Fui seguidor de Napoleon, en aquellos tiempos,

cuando todavía era un rumor entre los respiros de aquellos vivos de tiempo y moda,

fui una presencia diferente, como una omni abarcabilidad de los latidos de los organismos,

Allí estaba para presenciar al ridículo emperador glorioso abominable y admirable.


Prometí allí que volvería a discutir con ancianos,

quizás tomando un buen whisky, quizás en una partida diferente de ajedrez,

pero la conversación mayor debía darse, ¿por qué no?, a las afueras de lo que se pensaba allegado.


De un báculo bajé de aquel globo aerostático que hizo divisar tantas alturas,

ahora bebo de lo que no sé, como para dejar constancia de mis andanzas infinitas.


El número ocho fue una sucesión de la simpleza. 


J.F.


viernes, 10 de septiembre de 2021

TODO TIENE LA CALIDAD DE UNA VISIÓN


Reconozco que mi tonalidad rosácea

figura para mi, el primer intento de un acontecer que no vio resolución.


Vivo para vivir de vaguedades,

y allí hago buen intento,

me muevo como serpiente entre los pantanos de mi realidad,

y demuestro de una forma un tanto incomprensible,

la figuración verdadera de mis pasos,

de esos que resuenan de lejos,

en ecos de templos en olvido y un acontecer deseoso de nada.


Misterio a un cuarto de ser por fin lo mismo,

de luces que se abren para recibir el gran secreto,

de nacer y morir al mismo tiempo,

en el mismo instante,

¿Es que acaso hubo otro instante?

miro entre las fauces, y veo un todo en circularidad,

una curvatura incandescente que me llama como un astro.


Más no tengo idea de aquella singularidad,

solo arrastra todo lo conocido como cual aspiración en higiene cosmológica.


El cosmos es como un kinder Garden

para panfleteros que se quedaron en lavanderías de banderas inconclusas,

yo nunca fui de esos, preferí la llegada de la imaginación siempre cambiante,

antes de pactar con imbéciles y rebaños decadentes.


La realidad será solo para los que renieguen de respuestas,

sobre todo esas que se miran en vitrinas y  pancartas llenas de hedor a colectivo,

de epidemias y antebrazos,

de imposturas que no hallaban ajuste en aquellos que quisieron ser anónimos,

y buscaron al Buda en posición próxima a la nirvanización de los acometidos.


Nirvana, o Nibbana,

o liviano devenir que se arrastra sino de un anteayer,

–no nacido ni creado, dicen–,

de un verdor tan cálido e insoportable. 

Así huelo plantas, vegetación salvaje,

veo uno que otro insecto de múltiples cromáticos,

y un asceta perdido entre los bosquejos en intento de salir por el patio trasero.


¡Ah! Cierto es que aquello no es de mi incumbencia,

pues yo vivo para imaginar, e imagino lo que se me da la gana,

¿Existirá algo más vulgar que creer que las cosas fijas son preferibles antes 

del torrente de lo que puede llegar a ser? La imaginación es mi religión, y no reculo en tal sentencia.


Sea hoy o sea en otro punto de la seguidilla de puntos, y segundos,

y milisegundos que se entrecruzan en un infinito indiviso que pocos se atreven a descifrar,

no hay importancia en la preferencia que se de a lo dado.


Todo tiene calidad de una visión,

esa es la comprensión que se me dio de terco.

La visión es la liberación,

la sugestión invertebrada de los justos.

Así y todo, es conveniente no dejarse amedrentar

por las limitaciones que pretenden santidad y pureza,

la imagen debe desatarse, no debe haber temor en aquello.


Si doy un cuerpo de tronco y una herramienta de sabores orgánicos,

no llegaré quizás a penetrar en esos subterráneos de leñadores enfermos,

de las transacciones bancarias de empresarios y acueductos.


Un pato vi una vez

pasear por el paraje de las finanzas y más bien se dio como de lejos que estafa acaecía.


De una ilustración llana se llega a una obnubilación de lo absurdo,

y eso realmente es un placer de dioses,

insistir en aquello que se hace ridículo para los muchos,

y desestructurar la noción de demencia que acaso una vez aconteció en la mañana.


Veo animales, veo zorros,

y un león que mira hacia el oriente, el gran oriente,

que anunció que las cosas nunca serían iguales luego del tenedor que botaste en la bañera.


J.F.


domingo, 6 de junio de 2021

IMAGINACIÓN IMPRECISA


El curso de mi imaginación es impreciso,

refluye como una serpiente en pantanos acuosos y densos.


Cuando una figuración se me hace presente,

no hay nada en realidad que mi acción pueda realizar,

la visión en sí misma se me da como de antemano

y me instiga como receptor para que le trate con su debida reverencia.

Soy un pescador de ideaciones imposibles, 

y lanzo anzuelos sobre océanos que desconozco pero que logro entrever.

En las fisuras de mi percepción interna hay rezagos de religiosidad pasada

y figuras que desfilan como chispazos intermitentes, hermosamente inestables.


Rezo ante mi mismo para que algún día la animosidad de lo oscuro me hable,

y me cuente los secretos que alguna vez conocí pero decidí olvidar.


La consagración de mi vida es un ir sin freno hacia aquello que fui y seré,

aquel gran salón de la no-dirección que cobijó mi deseo de existir,

antes que los ojos se abrieran y contemplaran el rostro invisible en el espejo del cosmos.


J.F.

miércoles, 2 de junio de 2021

ALGUNA VEZ HUBO MUNDO


Lo pensante es aquello que se aparece como de antemano,

mirando criaturas y ensoñaciones proyectadas en el espacio del acontecer.

Cuando miro una proyección de mi sentir,

me veo como doble, pues lo sentido me indica que existo,

y existir me indica que aquello es en efecto el anuncio de que soy un “algo”.


Un algo y no otra cosa, pues, ¿qué más podría yo ser?
La invisibilidad de uno mismo es extremadamente obvia,

que en nuestra convicción de lo finito, nos convencemos que cada uno lo parió el mundo.

Yo fui invisible antes de nacer, y lo sigo siendo,

me muevo como un fantasma que persiste en el contacto del silencio y lo anterior,

que vagabundea sabiendo de sí mismo pero no encontrándose,

pues sabe que no hay nada que pueda hallarse en el tránsito de una ensoñación.


La película está corriendo,

el drama de lo humano se deja aparecer en la contención de mis respiraciones,

y yo sigo de testigo, el único testigo capaz de asegurar,

que alguna vez hubo mundo en medio del vacío.

J.F.


LOS MISTERIOS DE LA SEÑORA DE LA NOCHE

¡Cuánto misterio residía en el templo antiguo de Xilión, dedicado a la diosa ctónica de las profundidades inciertas! Hécate, señora de la no...