martes, 27 de febrero de 2018

DESTINO INEXISTENTE

No quiero que mis palabras se conviertan en palabras,
No quiero que mis actos se trastoquen 
en habladurías de muchedumbres confusas.

Quiero que la luz de mi morada se irradie hacia los jardines
de aquellos que ignoraron lo reluciente,
ese elixir de bibliotecas olvidadas.

Quiero saber que mis pasos
no se disuelven en cenizas de filosofías corruptas.
Quiero entender a los que callan,
porque en ellos he descifrado códigos de constelaciones distantes.

Es por eso que la muerte es mi maestra,
Porque en su profundidad inmanifiesta,
puedo vislumbrar las enseñanzas de viejos vagabundos,
Cristo, Buda, y otros tantos.

¿Pero eso a mi qué?
Las grandes historias se transforman en criaturas disecadas
cuando el juglar no sabe de su propio cantar.
A mi no me interesa eso.
Me interesa vivir,
porque nunca he sabido hacer algo que no implique un suspiro.
Me interesa contemplar,
porque no he encontrado llave más astuta
que abra las puertas imperiosas de este abismo.

Creo que voy a morir en algún ocaso de mis días,
en algún rincón de mis comedias,
pero eso en realidad no me dice nada,
porque en el fondo aquello que termina no sabe de su terminar,
aquel cuarto oscuro que contempla los campos de flores aladas,
no se sabe de sí mismo,
pero es sí mismo.

¿Y entonces?
No queda nada,
Solo observar ferrocarriles en horizontes sugerentes,
y encontrar en ensueños primaverales,
aquella mujer que reveló los misterios de mi instinto latente.

Es así como yo me espero y me cobijo,
Me presiento y recito mi nombre;
porque sé que mi destino
se aguarda en la intimidad del ahora más próximo;
porque sé que las películas de viejos cinegramas,
son luciérnagas ilusorias para el director que sabe mirar.

Así, desde el secreto hermético de este misterio inexistente,
me declaro vivo y viviente,
vivo y sintiente,
vivo y muerto,
muerto y vivo.

Nada.







H.S.

domingo, 11 de febrero de 2018


TARDES

Estoy enamorado de las tardes,
del pisar rítmico, del andar suave.

Estoy enamorado de las risas,
colándose en brisas,
aunque no sea nada.

No sé a donde, no sé cómo,
las preguntas que me aguardan
se disuelven en miradas.

Quiero ser, aunque ya esté siendo,
porque el sonido de las plazas
me recuerdan viejos cuentos.

Aquí estoy yo amándote mucho,
mirando horizontes,
descifrando aguiluchos.

Déjame ver, aunque implique un instante,
porque tus sueños son bellos
en las viejas tardes.


H.S.

miércoles, 7 de febrero de 2018

AMANTE DESCONOCIDA

En el salón de amaneceres, 
he visto el misterio de tu rostro,
reflejado en las cenizas 
de una noche agonizante.

No hay palabras para substraer 
lo sublime que trajiste
entre esas llamas furias 
de tu sexo sublimado.

Hay cosas que la noche no calla,
hay cosas que la piel no detiene,
como setas siderales, 
he ingresado yo a los aposentos de tu vientre,
recipiente intacto del vacío de lo no-naciente.

No hay batalla que se iguale 
al encuentro de los cuerpos,
ejércitos sedientos en libidinal disputa,
carne de santos dibujadas en esculturas epopéyicas,
abridora de portales hacia palacios y mitologías olvidadas.

Créeme muerto porque no estoy muerto,
créeme vivo porque no estoy vivo.
En tus reinados de placer he encontrado el sentido,
en el verso de tus pechos he hallado el ojal de los que duermen.

 Mírame con tu visión que no aguarda ocasos.
Llévame con tus labios a la morada de los doce secretos.
Permíteme encadenarme en tus caderas;
resbalín divino hacia espacios que no se conocen.

Ámame en osada epifanía;
que la presión de recuerdos no reculen tu instinto.
Déjate caer en mis brazos llenos de raíces,
y recuerda la chispa que ensordece tus razones.

Como un nómade de las cuatro direcciones,
yo te canto este canto,
para dignificar y anunciarle al mundo
eternidades de cabellos ondulados.

Entre aullidos y sirenas expectantes,
He reconocido el nombre: mi nombre.
Entre rincones de dudas sagradas,
he encontrado el idioma que descifra mis deseos.

Y es así como he decidido quedarme,
para ser testigo de tu belleza mestiza;
y volverme complice de orgasmos planetarios,
que no hallaron tregua en tu espacio ilimitado 
de estrellados horizontes.


J.F. 

martes, 6 de febrero de 2018

SUEÑO DE TIERRA

Mi rostro trae lagrimas de recuerdos milenarios.
—Somos generaciones— me digo.
Un oleaje impermanente y sagaz
se abre paso entre pechos afligidos,
buscando un refugio entre aterradoras confusiones.

Mi papel en esta historia no es vano.
Mi poesía naciente tampoco.
Que la palabra se abra como un rayo de luz,
y pueda quemar a la canalla mentirosa,
Agricultora de tanto dolor opacado.

De entre montes y ríos,
de entre bosques y pueblos;
un rumor en el viento se hace presente.
Es la voz de la tierra que se ha hecho aire,
es un mensaje auspicioso de flores benditas.

Dulce y severa se ha vuelto nuestra tierra.
Quiere salvar, quiere matar.
Nadie lo sabe más que ella.
En las profundidades de esta esfera celeste,
en el corazón más recóndito de los sueños terrícolas
se inscribe una indeleble sentencia:
VIDA.

Pero el noble juicio de los bosques sintientes,
la conmobedora sabiduría de los cóndores,
saben muy bien que lo que nace se protege con finales,
y es la ignorancia de unos pocos,
y el dolor de unos muchos,
lo que merece perecer.

¿Y qué es lo que no se sabe, lo que se sabe que no sabe el “no saber”?
Es aquel saber que encuentra sueños en granizos violentados.
Es aquella inteligencia que une a los aceites con las aguas, a los cangrejos con sonetos;
Es la visión de atardeceres naranjos,
es el reconocimiento de la patria cósmica,
la inconmensurabilidad de los alientos que se tocan.

Si hay vida es para que la vida viva,
para que los campos de lirios musicalicen la milenaria fragancia,
para que los astros se toquen como ensueños,
para que astronautas se pierdan en los ojos de salares desérticos.

Melodías mixolidias y pentatónicas cruzan los horizontes de alta mar,
aplastando a los ejercitos de los falsos cantares.
Así nace y renace la esperanza cada día.
Cada día de sol,
cada noche de luna.
Cada día de rezos transfigurados en altares andinos.

Desde  aquí vengo yo a portar este legado ecuanime,
a cantar las verdades de mi pueblo, de mi madre tierra.
Aquí vengo yo como un espadachín de la palabra,
Derribando molinos y fantasmas de las modernas ciudades.

Que no quede títere con cabeza,
que no quede misterio sin desvelar.
La astucia de los que saben, es más poderosa que las falacias militares.
Tengamos paciencia hermanos, familia de seres sapienciales,
porque el despertar de nuestro hogar ya anuncia su llegada.

Con silencio y temple,
con llantos y alegrías,

con el poderoso rugido de un instinto olvidado. 


J.F.

lunes, 5 de febrero de 2018

EN EL UMBRAL DEL LABERINTO


Como una isla imperiosa,
exhibes los aromas de tu aureola,
rebotando en rupestres plataformas
de un sueño que nunca fue soñado.

Mirando a mi alrededor,
capto sonidos visuales,
que como una brisa misteriosa,
rozan con poesía los rincones de mis preguntas.

¿Quién ha sido? ¿quién me ha sentido?
De la oscuridad de un recipiente vivo
he salido yo al mundo
a buscar las respuestas de un viejo laberinto.

“Mírame a mi, descíframe a mi”.
Así me ha dicho el señor que custodia los caminos que se bifurcan.
Así me he adelantado yo a las profecías de los rezagados,
de aquellos que no pudieron con los golpes de argonautas.

Pero la mirada es anónima y el tiempo insondable,
y la lluvia desierta me anuncia recuerdos de viejas lenguas,
de aquellos códigos cotidianos, inmaculados en su propia danza,
que me llevaron a comprender el sentido de mis pasos.

“¡Eres tú, eres tú!”
me revela el susurro de los héroes.
Teseo, Ulises, el panteón de las victorias,
condecoran misterios con las hojas del verano.

Es así como vuelvo a los nogales,
satisfecho de las andanzas que imaginamos,
porque éramos niños jugando a ser dioses,
inocentes de las verdades de aquellos juegos.

Es por eso que yo aquí termino,
disolviendo temores y fantasmas,
y me entrego a la simpleza de lo que siempre canta,
de lo que siempre sangra.

Y en mis comprensiones de tierra, de hojas, de viento;
vuelvo al hogar que me acogió en los momentos de más zozobra.
Y así guardo en mi morada,
el espacio que no es espacio,
el silencio que no es silencio,
aquellos versos de un laberinto sin tiempo.


H.S.



viernes, 2 de febrero de 2018


PSICODÉLICOS Y LA REVOLUCIÓN DE LA CONSCIENCIA: UN MANIFIESTO OCULTISTA EN PLENO SIGLO XXI



Nunca antes en la historia humana se ha presenciado una hecatombe similar a la que se vive en los tiempos actuales. Estamos a portas de un salto cuasi-cuántico hacia una nueva forma de organización cósmica, hacia nuevas estructuras de información y conocimiento que amenazan al anticuado mainstream de la cultura occidental y de la organización de las naciones.

Como una verdadera guerra metafísica, como un gran conflicto cósmico al estilo mitológico del antiguo testamento; hoy, las fuerzas de la creación y la destrucción se disputan el destino de nuestro pequeño planeta. Las dos vías son claras: o transformar el mundo, o la autodestrucción.

Los oleajes de la información transdimensional, la transfiguración de los símbolos culturales, la ampliación de los mundos informáticos y los códigos de la realidad, traen augurios de un cambio en todos los paradigmas humanos que hasta hoy se han construido. Ni la religión, ni la filosofía, ni el arte, ni la ciencia pueden quedar indiferentes ante esta nueva apertura de las frecuencias de la consciencia, donde las viejas disputas metafísicas y las discusiones sobre la realidad van a diluirse como un grano de sal en la inmensidad del mar.


Hoy por hoy, la dictadura de la dualidad y pensamiento causal está derrumbándose en desesperada agonía, que con alientos de guerra y con gobiernos corruptos, se niega a soltar las viejas jaulas que ataron alguna vez a los seres vivos. La ráfaga geométrica del destello de los nuevos mundos invade los rincones de los valles más luminosos y de las ciudades más oscuras, y está provocando una inevitable reacción terca de los sistemas autoritarios y la porfía de las estructuras mentales que han ostentado el poder mundial con tanta villanía.

El proceso humano actual está situado en el punto de inflexión de un cambio radical en la estructura de nuestra consciencia, al borde una apertura fractálica hacía dimensiones de la realidad que van más allá del espacio y el tiempo. Es la síntesis metafísica de la que hablaba Hegel, la transformación Nietzscheana del superhombre, la re-evolución chamánica de Terence Mckenna. Esta apertura traerá consigo nuevos códigos de realidad y (de algún modo) "sistemas operativos" más abarcadores, donde se ampliarán las posibilidades de la cognición humana. Es así donde se despertarán las facultades de la inteligencia colectiva que permitirá la actualización de los mecanismos simbólicos de la mente, y con ello la facultad de materializar realidades nunca antes imaginadas.

Para este proceso venidero, la naturaleza nos ha conferido ciertas herramientas para poder acelerar nuestro proceso cósmico, algunas de ellas muy antiguas y otras más recientes. Estas herramientas, através de una influencia (al)química, nos permiten la apertura de las puertas de nuestra percepción, dejando de manifiesto las realidades y los multiversos que se encuentran en las profundidades de nuestro espíritu. Nos referimos a las sustancias psicodélicas.

Para preparar la consciencia frente a estos cambios cosmológicos, y para crear una resistencia político-espiritual que haga frente a los abusos y engaños del establishment, es primordial que un grupo considerable de personas comiencen a tener contacto con las sustancias psicodélicas. Las sagradas setas mágicas (hongos), la prístina mezcalina del wachumo, la abuela ayahuasca, y los actuales acido lisérgico y DMT, son las armas más eficaces contra la dictadura que hoy hace desfile en los sistemas sociales y en la mente colectiva de la población.

Esta resistencia psicodélica, visto desde una perspectiva cósmica, puede permitir la instalación de “catalizadores de consciencia” o “antenas de frecuencia” en los colectivos humanos, capaces de captar y recibir ondas vibracionales de las nuevas dimensiones espirituales venideras. De esta forma y sumado a lo anterior, las sustancias psicodélicas tienen el potencial de derribar todas las estructuras de la vieja cultura, remplazandolas por nuevos “sistemas operativos de consciencia” capaces de crear realidades inéditas, más sutiles y armoniosas que las predecesoras. Al mismo tiempo, un contacto con las viejas plantas de poder, puede permitirnos recordar e integrar nuestro rol como especie en este sistema ecológico natural que llamamos planeta tierra.

Llegó la hora de liberarnos, de liberarnos de las ataduras que por siglos han sembrado confusión y sufrimiento en las colectividades humanas. Llegó la hora de despertar al rol cósmico que como seres vivos poseemos en esta bóveda celeste. Aunque los tiempos nos anuncien caos, aunque nuestro entorno este sumido en ignorancia, debemos ser capaces de mirar hacia dentro, hacía ese abismo vacío y total que espera en lo profundo para ser despertado por su portador, el legítimo dueño del misterio que lo contiene. De esta manera, ningún sueño aterrador, ninguna desesperanza ciega podrá quebrantar el destello de la visión interior, que como un rayo estruendoso, quemará todas las torres artificiales que hoy usurpan el alma de tantos seres sintientes. Así, de forma inevitable, la revolución será consumada.


H.S.


LOS MISTERIOS DE LA SEÑORA DE LA NOCHE

¡Cuánto misterio residía en el templo antiguo de Xilión, dedicado a la diosa ctónica de las profundidades inciertas! Hécate, señora de la no...