PSICODÉLICOS Y LA REVOLUCIÓN DE LA CONSCIENCIA: UN MANIFIESTO OCULTISTA EN PLENO SIGLO XXI
Nunca
antes en la historia humana se ha presenciado una hecatombe similar a la que se
vive en los tiempos actuales. Estamos a portas de un salto cuasi-cuántico hacia
una nueva forma de organización cósmica, hacia nuevas estructuras de
información y conocimiento que amenazan al anticuado mainstream de la cultura
occidental y de la organización de las naciones.
Como
una verdadera guerra metafísica, como un gran conflicto cósmico al estilo
mitológico del antiguo testamento; hoy, las fuerzas de la creación y la
destrucción se disputan el destino de nuestro pequeño planeta. Las dos vías son
claras: o transformar el mundo, o la autodestrucción.
Los
oleajes de la información transdimensional, la transfiguración de los símbolos culturales, la ampliación de los mundos informáticos y los códigos de la
realidad, traen augurios de un cambio en todos los paradigmas humanos que hasta
hoy se han construido. Ni la religión, ni la filosofía, ni el arte, ni la
ciencia pueden quedar indiferentes ante esta nueva apertura de las frecuencias
de la consciencia, donde las viejas disputas metafísicas y las discusiones sobre la realidad van a diluirse como un grano de sal en la inmensidad del mar.
Hoy
por hoy, la dictadura de la dualidad y pensamiento causal está derrumbándose en
desesperada agonía, que con alientos de guerra y con gobiernos corruptos, se
niega a soltar las viejas jaulas que ataron alguna vez a los seres vivos. La
ráfaga geométrica del destello de los nuevos mundos invade los rincones de los
valles más luminosos y de las ciudades más oscuras, y está provocando una
inevitable reacción terca de los sistemas autoritarios y la porfía de las
estructuras mentales que han ostentado el poder mundial con tanta villanía.
El
proceso humano actual está situado en el punto de inflexión de un cambio
radical en la estructura de nuestra consciencia, al borde una apertura
fractálica hacía dimensiones de la realidad que van más allá del espacio y el
tiempo. Es la síntesis metafísica de la que hablaba Hegel, la transformación Nietzscheana
del superhombre, la re-evolución chamánica de Terence Mckenna. Esta apertura
traerá consigo nuevos códigos de realidad y (de algún modo) "sistemas operativos" más abarcadores, donde se ampliarán las posibilidades de la cognición humana.
Es así donde se despertarán las facultades de la inteligencia colectiva que
permitirá la actualización de los mecanismos simbólicos de la mente, y con ello
la facultad de materializar realidades nunca antes imaginadas.
Para
este proceso venidero, la naturaleza nos ha conferido ciertas herramientas para
poder acelerar nuestro proceso cósmico, algunas de ellas muy antiguas y otras
más recientes. Estas herramientas, através de una influencia (al)química, nos
permiten la apertura de las puertas de nuestra percepción, dejando de
manifiesto las realidades y los multiversos que se encuentran en las
profundidades de nuestro espíritu. Nos referimos a las sustancias psicodélicas.
Para
preparar la consciencia frente a estos cambios cosmológicos, y para crear una
resistencia político-espiritual que haga frente a los abusos y engaños del
establishment, es primordial que un grupo considerable de personas comiencen a
tener contacto con las sustancias psicodélicas. Las sagradas setas mágicas
(hongos), la prístina mezcalina del wachumo, la abuela ayahuasca, y los
actuales acido lisérgico y DMT, son las armas más eficaces contra la dictadura
que hoy hace desfile en los sistemas sociales y en la mente colectiva de la
población.
Esta
resistencia psicodélica, visto desde una perspectiva cósmica, puede permitir la
instalación de “catalizadores de consciencia” o “antenas de frecuencia” en los
colectivos humanos, capaces de captar y recibir ondas vibracionales de las
nuevas dimensiones espirituales venideras. De esta forma y sumado a lo
anterior, las sustancias psicodélicas tienen el potencial de derribar todas las
estructuras de la vieja cultura, remplazandolas por nuevos “sistemas operativos
de consciencia” capaces de crear realidades inéditas, más sutiles y armoniosas
que las predecesoras. Al mismo tiempo, un contacto con las viejas plantas de
poder, puede permitirnos recordar e integrar nuestro rol como especie en este
sistema ecológico natural que llamamos planeta tierra.

Llegó la hora de liberarnos, de liberarnos de las ataduras que por siglos han
sembrado confusión y sufrimiento en las colectividades humanas. Llegó la hora
de despertar al rol cósmico que como seres vivos poseemos en esta bóveda
celeste. Aunque los tiempos nos anuncien caos, aunque nuestro entorno este
sumido en ignorancia, debemos ser capaces de mirar hacia dentro, hacía ese
abismo vacío y total que espera en lo profundo para ser despertado por su
portador, el legítimo dueño del misterio que lo contiene. De esta manera, ningún
sueño aterrador, ninguna desesperanza ciega podrá quebrantar el destello de la visión interior, que como un
rayo estruendoso, quemará todas las torres artificiales que hoy usurpan el alma
de tantos seres sintientes. Así, de forma inevitable, la revolución será consumada.
H.S.