Váyanse de aquí espíritus indeseados,
portadores de inmundicia y engaños absurdos,
alejense del dominio del mago quienes les ordena exilio.
Porque la voluntad es un fuego que les quema y les repele,
porque la palabra es el sello de la protección divina que permite la preservación de las esencias divinas.
Váyanse lejos y no vuelvan, espíritus afeminados,
deformadores de la realidad, inmundicias errantes carentes de valor alguno.
Váyanse de aquí espíritus asquerosos,
que la suciedad de su decadencia sea su condena y la lejanía la regla infranqueable para ustedes.
Porque su domino no es este, espíritus estúpidos,
Kalirvalion es una fuerza espiritual más poderosa que cualquiera de sus juegos engañosos,
en aquel reino la luz prevalece fuerte, como un fuego originario, poder capaz de pulverizarlos por completo.
Quiero que le teman a este gran mago,
quiero que acaten la orden y se largen de mis aposentos,
lagartijas de lo oscuro,
alimañas patéticas y abominables,
con la luz de la verdad los queme y los torture,
y se vayan de aquí lejos para no volver más,
estúpidos espíritus que gustan con hacer perder el tiempo.
Que así sea, y que la gloria de Zeus sea conmigo, y su manto protector expulse siempre a los espíritus indeseados de mi trabajo medicinal.
¡Ave Zeus!
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