domingo, 4 de abril de 2021

SOBRE LA CREATIVIDAD QUE NO SE AGOTA


De aquella fantasía y comprensión,

me proyecto en la voluntad, de querer aquella creatividad presente para aquel alma que aparezca ante mis aposentos. 


De esta forma, entablo mi credo y mi adoración a la figura de un Hermes siempre cambiante. De movimiento perpetuo, siempre disponible para nuevas figuraciones, aquel Mercurio es el dios que yo anhelo para las conversaciones y mis encuentros con los rostros humanos. Que aquel poder transformativo inunde mis espacios, tanto en las moradas ininteligibles del inframundo, como en los espacios terrenos y celestes, que tanta atracción me dan cuando contemplo las posibilidades de mi ser.

Ser creativo, usar el verbo, entablar un diálogo con la profundidad, son mis herramientas, mi ejercicio religioso y el acto de hechicería que elijo para mi magia.

Aquel movimiento psíquico, aquella creatividad que traspasa las opiniones y pareceres llanos, será acaso siempre mi guía para mi labor de artesano del alma. Sin miedo y con temor, humano, crudo, y a su vez inmanente; ofrezco mi ser como el vehículo de las transformaciones de lo humano. Antes bien, dejaría acaso un espacio abierto para lo que no conozco, antes de figurar prejuicios donde en realidad el sujeto nunca vio nada más allá de su limitada frontera de acontecimientos divisorios.

Que la vida sea una imagen viva del misterio, que la creatividad sea inagotable y a su vez inalcanzable para las manos torpes de un mortal que osó alguna vez conversar con fuerzas que sobrepasaron el tiempo.

 

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