Llegará acaso un día donde los mortales miren el ocaso,
allí donde fue escondido el último aliento de los dioses nacientes,
y diferirán los pareceres entre tanto el silencio sucumba ante la mirada atónita de los ignorantes.J.F.
¡Cuánto misterio residía en el templo antiguo de Xilión, dedicado a la diosa ctónica de las profundidades inciertas! Hécate, señora de la no...
No hay comentarios:
Publicar un comentario