domingo, 3 de mayo de 2020

SIN NOMBRE

Recuperar la mirada antigua,
Es un requisito para mis próximos pasos
Que se me abren como valquirias sedientas,
Y remolinan por el mar vagas y llanas.

De fuego observo otras cosas diferentes,
Para la mirada y el entendimiento actual,
Considerando que hoy los signos no se dan para lo eterno,
Se asoman polaridades que dibujan la esencia,
Y asuntos de difícil descifrar.

Dos siluetas,
Y ninguna,
Son las que veo en la proyección de mi imagen hecha consciencia.

Y el asombro,
De haberme visto 0 en el inverso de ese disco lleno de sorpresas.

En el discurrir,
De nuevo,
Se recupera lo viejo,
Se renueva en otras estancias,
Y en aviones milenarios que llevan a lugares lejanos.

De allí que no haya más que una continuidad,
Pues nada podrá alcanzarse en ese afán de congelar todo en ropa y semejanza,

Y así todo en ultrajantes malditos,
Detractora insuficiencia de vencerme en lo que creo que es real,
Distendido sería yo en una dimensión donde no se dice lo que es obvio,
Y se entremezclaran las semejanzas, como si todo fuera parte de un significado.

Y significante,
De geometrías latentes y milenarias,
Diarias y furibundas en cuestión de creer en viejos dioses,
Y entablar relaciones hacia estalagmitas llenas de templos desechos.

Visto y siniestro,
De ejércitos amerindios que se fundaron para allanar la poca cosa,
De ser un punto indescifrable en el cosmos,
Y ser uno con aquellos símbolos que edificaron displicencias,
Y otras ciencias,
Y métricas sosegadas,
Y errores ortográficos que señalaban lo sagrado de los astros.

Pues del error aparece lo autentico en cuestión,
De aquello que se hace errático en el impulso del plasmar,
En bifurcaciones borgeanas que buscan el Aleph en esquinas solitarias,
Que nadie pudo entender en su sueño de pragmáticas materiales,
Pero que algunos se empeñaron en hallar,
Entre la maleza del sin sentido,
Comprendiendo que lo que se doblega llega siempre a lo idéntico,
Con una circularidad perfecta,
Pero insurrecta,
Planetaria y ecuánime
Grandilocuente en la palabrería que se irgue.

Pues no es todo más que una mentira,
Donde se ven muchos en realidad no hay un alguien,
En las fantasías no hay más que lo verdadero,
En los zoológicos no hay nada más que lo antropomorfo,
Como los dioses antiguos que perdieron la forma de la vida,
Y quisieron esconderse en formulas tripartitas y antebrazos quebrados.

Al mirar atrás uno resuelve,
Que el abismo es un todo inabarcable,
Que no puede realmente asignarse a una indicación parcelada,
Pues solamente es un constante discurrir en aquello,
Que no halla tregua en la consecución de lo sin nombre.


J.F.

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