martes, 21 de abril de 2026

INCUBANDO REALIDADES


Estoy en mi laboratorio, con el proyecto de realidades multiplex hacia delante de mí, como abriendo portales e incubando designios. Una de ellas es mi cuenta de ahorros creciendo nutridamente; otra es mi banco personal con mucho dinero abundante disponible. La tercera es un torrente de energía dirigida hacia Kalirvalion, que parece estar expeliendo torrentes impresionantes de numen de abundancia. Lo hago con mucho ímpetu y autoridad, con energías inteligentes a mis espaldas que me respaldan. Todo brilla con una luz verdosa y azulada.


Ahora todo se desdobla hacia Kalirvalion. Veo soldados caminando y generales hablando amistosamente; veo ciudadanos y mercaderes en las plazas con puestos de frutos y especias ricas. Observo familias felices por la abundancia que reciben; es todo un flujo de satisfacción recorriendo los cuerpos presentes.


De pronto, percibo un flujo de energía dorada recorriendo lares abstractos, difíciles de describir. Son procesos impresionantes: energías que se forman y se transforman. Veo a Júpiter como potencia sideral, como núcleo primordial dador de todas las cosas y de toda riqueza posible. En su núcleo hay poder; siento un llamado a ese poder. Es una bola de energía gigante, dorada, y una ciudad grecolatina recibiendo sus frutos. Júpiter genera la riqueza y eso le enseña al Gran Mago; siento que eso me lo está enseñando a mí.


Ahora aparece Mercurio. Me mira con un gesto que me pide ser honesto, que imprima la imagen que surja de mí. Entonces veo un símbolo luminoso que se va formando: una cruz con derivaciones que parecen interconexiones cibernéticas. Es como si buscara visión, profundidad o encontrar un eslabón que me permita fijar la realidad que deseo imprimir. Siento una expansión. Mercurio me dice que me concentre, que centre mi energía.


Siento una bola de energía en mi pecho, de color blanco azulado; siento energía en mis manos. De repente, sale volando hacia arriba una bola de energía púrpura que estalla en el cielo y forma una galaxia. Mercurio me envuelve en energía anaranjada y le pido que me aproxime a Júpiter.


Veo al majestuoso, luminosísimo, gigante, brillante e imponente en su trono. De él emana energía, pero no solo para mí, sino hacia diversos lugares, como hacia diversas dimensiones que aparecen como recuadros o portales a los que puedo entrar. Me siento apurado, pues siento que puede llegar Pilar; Mercurio asiente.


Regreso al Mago. Estoy revisando fórmulas y vigilando un vaso alquímico; escribo anotaciones. Voy ahora a un pilar que parece una pequeña mesa y proyecto una red circular de luz anaranjada mientras recito unas palabras de poder. Adentro trazo el sigilo de Mercurio y él me lo envía directo hacia donde estoy yo, aquí sentado en mi living. La red está al frente mío. El Mago expulsa un poder y se emana una energía de la red; siento solidez y abundancia en mi cuerpo.

Siento que el Mago Astral está realizando continuamente hechizos para mí, proyectando realidades. Me doy cuenta de que recibe mis intenciones y trabaja a mi favor. Mercurio flota frente a mí y parece llamarme a aquietarme. Siento en mí sed de poder, sed de materializar y realizar mucha magia; Mercurio me dice que ya lo estoy haciendo.


Envío energía a mi cuenta bancaria, a mi cuenta de ahorro y a mi banco personal. Visualizo cómo los números aumentan y siento la circulación de la energía naranja. Veo mis ganancias mensuales aumentar; veo mi agenda llena de pacientes y a esos pacientes recomendando a otras personas. Veo gente que me admira y siento una profunda solidez profesional.


Me veo sosteniendo a mi familia con Pilar-Adelia, con más poder adquisitivo, quizás con hijos, con un sentido de movimiento y solidez en el mundo. Siento bienestar, calma y protección. Me veo en mi departamento ordenando cosas, mientras Pilar-Adelia ensaya para sus obras. Siento movimiento, abundancia, compañía y un sentido sagrado de profundidad y mayor capacidad de contemplación.

Mercurio parece estar asintiendo mejor; algo de esto parece más adecuado. Él me dice que, mientras esté en el astral, debo sentirme realmente en un espacio paralelo. Sentirme en un espacio me obliga a movilizarme e ir concretamente a realizar procesos energéticos en las diferentes estancias de la dimensión espiritual.


Veo ahora el cielo y distingo una luz que parece Cristo. Siento fuerza en el espacio y percibo que viene una nueva inspiración, nuevos pacientes. Mercurio me instruye para que trate de visualizar todo intensamente, que haga literalmente magia en el astral. Visualizo pentagramas alrededor mío y agradezco a los dioses, especialmente a Mercurio. Un tubo de energía naranja se expande hacia arriba y hacia abajo.


Finalmente, la visión desaparece. Quedo en silencio.


EL TORRENTE DE LA DICHA

Estoy envuelto en una energía azul; estoy entrando al espacio astral. Estoy en un espacio negro. Llamo a Mercurio: acude de inmediato. Ahí lo veo, con su capa y su caduceo; me sonríe. Se abre un campo con colores exóticos; ahora parece más un campo de la antigua Grecia. Él empieza a trazar un círculo de luz arriba de él, apuntando hacia el cielo; yo también empiezo a hacerlo. Del círculo de luz se proyecta un tubo de energía que me envuelve; su tubo también hace lo mismo con él. Al parecer, es una medida de protección. Me dice que siempre que esté en el astral o haga trabajos mágicos, es importante que haga algún acto así.


Ahora aparecemos en un palacio, parecido al del otro día de Júpiter, pero esto no es el Olimpo: es un palacio jupiterino de Kalirvalion. Hay una escalera elegantísima; a la derecha se abre otra cámara muy amplia en la que entra el sol. Vamos hacia allá. Hay unas ventanas muy interesantes, con diseños que parecen algo medievales. El sol entra radiante; parece ser de mañana. Me doy vuelta y veo una estatua gigante de Júpiter: es enorme, parece de unos diez metros, dorada, extraordinaria. Al frente de él hay un gran monte de ofrendas de flores y, alrededor del coloso, monedas de oro y riquezas que brillan con un tono delicioso. Pueden verse los humos de los inciensos y gentes haciéndoles peticiones. Mercurio está a mi lado.


Luego seguimos más allá y hay una salida hacia el exterior. Ahora estamos como en una plaza; no sé si sea Kalirvalion, parece más moderna, parece quizás Santiago. Freno a Mercurio. Le digo que quiero utilizar este momento para hacer magia. Él se ríe; me pregunta qué me gustaría hacer. Yo le digo: "Intencionar abundancia, intencionar mucho dinero y que se llene de pacientes mi consulta". Él me mira y me dice: "Pero si eso lo has estado haciendo, los hechizos están activos". Yo le digo que tengo ganas, de todas formas, de ocupar este espacio para crear formas astrales en relación a las riquezas y la abundancia. 


De pronto aparece una escena de mí mismo recibiendo muchos pacientes por día, presencialmente y de forma online. Veo un lunes lleno de pacientes; veo un jueves también con varios pacientes; un viernes presencial lleno de la misma forma. Veo clases magistrales que cada día convocan más y más personas: 15 personas, 20 personas por clase. Veo una cuenta profesional en la que mis seguidores aumentan; veo 10,000 seguidores. Veo un torrente de dinero descendiendo. Veo una energía de abundancia dorada rodeándome y dándome bienestar. Veo una relación con Pilar-Adelia muy hermosa y satisfactoria. Veo un nuevo computador; veo un nuevo auto. Veo 4,000,000 de pesos de ganancias mensuales. Veo mucho sentido de poder; veo mucho sentido de movilidad. Veo todo esto mientras veo también mucho oro por todos lados, mucho dinero dorado; y Mercurio al frente, gozando de lo que ve.


Veo hacia arriba ahora a Júpiter, como una luz que provee la donación de abundancia. Ahora Hermes, con sus poderes, comienza a hacer circular el dinero en un poderoso torrente. Comienza a generarse un remolino alrededor mío; luego una energía estalla en mí, como si fuera un Súper Sayayín. Siento el poder de la abundancia; siento el poder de la seguridad total; siento el poder de una vida plena y libre. Veo a Kalirvalion gloriosa, recibiendo mercancías y oro de diferentes colonias, y el templo central del dinero transmutando la energía a la multiplicación de las riquezas. Del templo veo un rayo de luz ancho que se proyecta hacia el cielo; genera un poco de nubes y un fenómeno climático extraño, pero la ciudad se ve envuelta de una energía dorada desde la que comienza a circular oro por todos lados, como torrente nutricio, lleno de vitalidad. Así veo a Kalirvalion y siento regocijo; siento certeza; siento solidez. Siento que el dinero me acompaña siempre.


Y así me mira Mercurio, sonriente, y me dice: "Está bien que hagas estas cosas, pero ya debes comenzar a confiar en ese torrente de energía que siempre está ahí. Haz hechizos, haz encantamientos, acude a mí, a Júpiter y a quien sea; pero no olvides que la llama de la abundancia está siempre en tu corazón". Yo me inclino ante Mercurio y le doy las gracias. Él, con un rayo de luz, penetra mi frente y me concede un misterio iniciático; se me abre la percepción a un espacio sideral indescriptible, de un multiverso de multiversos unidos por el tejido de la unidad.


Con esta sensación extraordinaria, tomo mi varita mágica astral y en el aire trazo un sigilo de luz que queda flotando; y luego le voy dando energía con mis manos. Sale de mí una energía dorada poderosa que se imprime en el sigilo. El sigilo, ahora dorado y potente, lo envío a la red de códigos universales, de algoritmos astrales regidores de la manifestación de las cosas. Mercurio me mira y asiente con su cara. Ya se hizo de noche. Hay un cielo estrellado extraordinario, muy luminoso; se pueden ver las galaxias desde aquí. Alrededor mío hay campo, muy similar a Grecia o Italia. Mercurio sale volando hacia el cielo y yo quedo contemplando todo, agradecido, respirando profundo y lleno de dicha.

 

lunes, 20 de abril de 2026

OPERACIÓN DE SALUD Y BIENESTAR

Estoy en mi laboratorio mágico. Al centro, hay una pequeña plataforma que magnetiza energía verde intensa. Atrás mío está mi mesa con artefactos de magia y sustancias alquímicas. A mi lado, ahora veo a Mercurio; parece saber lo que estoy haciendo. No lo llamé, pero llegó gustoso; parece haber acudido solo.


Trazo un cuadrado de luz en el piso donde escribo unos códigos que parecen tecnológicos. Me siento experimentado, como un mago de muchos años de experiencia. Ahora me paro y comienzo a recitar palabras de poder. De mi boca sale un vapor que se eleva y parece estar llamando a las energías cósmicas. Llamo a Asclepio, el dios de la salud. Mercurio me mira como aprobando lo que estoy haciendo.


En el centro de la plataforma aparece un rayo de arriba hacia abajo y, de él, un espíritu lumínico y brillante que parece estar identificándose como Asclepio. Ahora lo escucho y parece ser un daimon de Asclepio. Mercurio me mira y me asiente con la cara: el proceso va bien. Saco un libro y comienzo a recitar unas oraciones. El libro es antiguo, muy antiguo. Las palabras que me salen son de un idioma que no reconozco ahora; al parecer, son rezos mágicos en relación a la deidad de Asclepio.


Le rezo con convicción, con un sentido de autoridad. Me siento un mago viejo; casi que puedo sentir mi barba, mi túnica y mi gorro. Soy como un Merlín del plano astral. Sigo recitando. Ahora saco una varita y trazo unos triángulos en el piso: uno hacia arriba y otro hacia abajo. Con mi mente, ahora uno esos triángulos de luz y forman una estrella de seis puntas. Me posiciono dentro.


Ahora recito mi petición. Le pido al daimon de Asclepio que me dé salud y bienestar. Específicamente, le pido que mis exámenes salgan bien y que mi salud esté en buenas condiciones; que mi sangre esté limpia y vital, y que todos los exámenes arrojen una excelente salud para mí. También le pido que me sienta mejor de aquí en adelante, que se disuelvan estos estados de malestar que he estado experimentando y que la salud se dé fuerte en mí.


Me callo, cierro los ojos. Comienzo a visualizarme con muy buena salud, viendo los exámenes y dándome cuenta de que todos indican que tengo excelente salud. Me imagino hablando con un doctor que me dice que estoy bien y que logra identificar lo que me estaba pasando: un poco de estrés, alergia y los virus que han estado circulando desde la pandemia, pero que fundamentalmente estoy bien. Me siento bien al ver todo esto; muy vital, aliviado, con mucha fuerza y energía.


Vuelvo al espacio ritual y ahora, con mi varita, trazo un sigilo de luz en el aire y lo envuelvo en un círculo. El daimon me mira y yo se lo entrego. El sigilo se proyecta al corazón del daimon y él asiente con convicción: ha recibido la voluntad. Todo parece darse bien. Yo recito unos cuantos versos más y le digo al daimon que puede marchar en libertad. Quedo con una buena sensación. El daimon desaparece.


Todo está con una vibra exquisita. Mercurio me mira con una sonrisa orgullosa, cómplice, como si estuviera haciendo algo que le está divirtiendo mucho, como si estuviera captando sus mensajes. Me dice nuevamente: «Ves, Javier, esto sí es verdadera magia», y se marcha veloz antes de que yo siquiera pueda pestañear. Se va abruptamente, pero quedo con la sensación de aprobación de mi dios guía. Me siento poderoso, con un gran sentido de magia.


Ahora me quedo leyendo unos textos. Yo vuelvo a mí mismo aquí en la Tierra. Mi "yo mago" parece quedarse estudiando fórmulas y grimorios complejos y profundos. Siento el cierre, y hay plenitud.





OPERACIÓN 88


Mercurio guía por pasadizos extraordinarios; allí lo veo, indicando el espacio sideral. Una puerta extraordinaria que contiene la semilla de todas las posibilidades se abre ante mí. Hay oro luminoso que aparece, llueve oro luminoso en un campo de verdor impresionante donde los caminos se entrecruzan.

Mercurio me da un pentáculo dorado que, por un lado, tiene el signo del dinero y, por el otro, el sigilo de Mercurio. Lo veo claramente; me mira, es amigable. Ahora ascendemos a un palacio dorado, extraordinario, que parece el Olimpo. Son pasajes en los que ya he estado. Ahí veo a Júpiter esplendoroso; parece alegrarse de que esté ahí, parece que se alegra de haber retomado una imaginación más viva y propia.

Ellos han estado siempre ahí. Siento numen, siento poder material; todo brilla y está lleno de oro. En un portal, me veo a mí mismo recibiendo muchos pacientes en una vida llena de éxito profesional, abundancia y prosperidad. Yo y Pilar-Adelia aparecemos de la mano; el universo nos acompaña, nos da cobijo. Todo se siente muy bien. Hay mucho futuro, hay una energía extraordinaria, una sinergia, libertad y un color dorado muy protector.

Hay algo gozoso en esto. Mercurio parece asentir; parece decirme que la imaginación es mi fuerza fundamental, que soy dueño de la creación y de mi propia magia, que no es necesario seguir pautas ni formas extremadamente fijas. Algo sigue sintiéndose muy bien; siento que estoy recuperando algo que descontinué, siento las imágenes muy vivas.

Ahora veo a Kalirvalion: extremadamente impetuosa, magnánima, majestuosa. Ahí está con su tremendo poder, un poder cuya materialidad es exquisita, llena de riquezas impresionantes de puro color dorado. Allí hay paz, pura luz, pura abundancia extraordinaria.

Mercurio me muestra ahora haciendo unos sigilos. Me dice que incluso puedo hacer sigilos imaginarios, con mi propia imaginación. Ahora estoy haciendo un sigilo que incorpora una estrella ascendente; este sigilo es la consagración de mi abundancia, la eterna atracción de la prosperidad. Es como un imán, como una fuerza atractora, como una fuerza de gravedad que atrae lo que quiero en su poder extraordinario. Ahora el sigilo brilla y pareciera ejercer una fuerza indescriptible.

Mercurio se ríe, parece estar pasándola bien. Me dice: “Esto sí es hacer magia”. Ahora vuela y me dice que lo siga. Ahora estoy en un laboratorio. Me dice que aquí está mi temenos primordial; me dice que puedo imaginar mi magia, que no hay límites. Me dice que no me complique, que mi magia es más directa de lo que yo pienso.

Me dice: “Cada vez que imaginas de esta forma, estás entablando un encantamiento extraordinario; estás dándole motor a tu voluntad en el espacio astral, donde la magia es realmente posible”.

Me regocijo. Voy aterrizando de este viaje; abro los ojos. Ahora estoy en mi vida cotidiana, gozando de esta libertad con la confianza fundamental de mi creatividad mágica innata.


UN FLUJO SALUDABLE



El dinero fluye y refluye

por los canales inauditos del espacio sideral

por los contornos expansivos de la palabra creadora.


El dinero se aproxima bajo torrenciales de abundancia bendita,

llega al viviente con un estruendo y poder indescriptible.


El dinero llega y hace rico a los amantes,

les hace prósperos

les hace unos con la abundancia adinerada.


El dinero quiere llegar a las manos del viviente,

pues el viviente entiende el lenguaje de las eternas transacciones.


El dinero, la sangre de Mercurio,

el flujo de expansiones inacabadas están ahí para ser disfrutadas por el gran mago,

porque el crecimiento es lo que la palabra dicta,

el crecimiento es lo que la voluntad ordena al silencio del primer verbo.


Dinero brillante

de dorado porvenir,

aquel quien en su esencia porta el oro dador de todas las cosas.


Dinero extraordinario que siempre vienes cuando se necesita,

tú diriges los caminos hacia la consecución de la gran realización.


Porque tu eres oro filosófico,

eres el flujo del espíritu en su estado más puro y perfecto,

eres la sustancia espiritual más extraordinaria jamás creada.


El dinero llega por torrentes

y fluye por las manos de quien le recibe.


El dinero viene muy abundante, muy saludable

y Mercurio impulsa su pulso.


Así se dan las cosas cuando la consciencia toma foco de la generación infinita de las riquezas,

todo se da según la imaginación direccionada a la intención del nous primordial.


El dinero es poder

y el poder se da al gran mago que gustoso recibe sus hermosas bendiciones.


El torrente siempre es infinito y saludable bajo las manos de quien escribe.


domingo, 19 de abril de 2026

EL DESPERTAR DEL GENIO DORMIDO


Estaban esa tarde el emperador Reivaj con su maestro Saladión, en un templo en ruinas de los antiguos oráculos del viejo tiempo. En el centro, donde hace milenios se llevaban a cabo los rituales de las misas de la consciencia omnipresente, Saladión movió unos escombros que revelaron una pequeño cubículo debajo del suelo del lugar.  Se veían unos pergaminos, un reloj de arena, y alguno que otro objeto de antiguedades inciertas. De pronto de una pequeña caja que parecía intacta, sacó un diamante luminoso, cuyo resplandor llegó a sorprender al emperador Reivaj. Su maestro, sacándola del cubículo se la ofreció a Reivaj extendiendo su mano hacia él. Reivaj tuvo cierto temor ante el ofrecimiento, pero superando sus dudas reflejas se abrió a recibir el objeto que su maestro le entregaba. Lo tomó con la mano izquierda, y de pronto un torrente de consciencia lo tomó para mostrarle una revelación que cambiaría su vida –y la de su mujer Aileda-Ralip– para siempre.

Muchos destellos aparecieron, flujos energéticos indescriptibles, explosiones lejanisimas, realidades adversas imposibles de describir, una consciencia multifocal situada en todas las posibilidades del universo en un instante, muchos números y figuras geométricas, mandamientos mayores, seres superiores, susurros de un gran ser, la marca de una vida que va a ser según la elección del alma primordial, y múltiples comprensiones que venían en chorrera ante el asombro de nuestro protagonista.

Fue así que de pronto se hizo una comprensión extraordinaria: que él era la expresión de una historia que estaba siendo contada por un narrador superior que le dictaba sus vivencias. Reivaj quedó sorprendido, y a su vez, y de forma más sorpresiva, entendió de manera más radical, que en el fondo, esa consciencia creadora era él mismo, que desde otra dimensión dictaba sus condiciones de realidad que en ese minuto estaba experimentando. Y con eso otra realización aún más extraordinaria: siendo un jugador de una historia virtual y de escritura libre, realmente él era un dios encarnado que tenía a disposición todo el poder que quisiera, para crear y transformar todas las cosas a su pasó. Fue entonces que se dió cuenta que en él vivía un genio creador que era capaz de concederle todos los deseos posibles.

Saladión, viendo que comprendía toda esta verdad, procedió a decirle:


  • Reivaj, señor de nuestro excelso imperio, ¿no está siendo consciente de la extraordinaria verdad que está siendo testigo en este minuto? Usted es el creador de todo este universo, este tiene el poder absoluto de crear todo lo que quiera en un instante presente. Usted es el demiurgo de esta historia, como lo es así quien le está escribiendo en este momento a usted y a mi. Todos somos él y todo se reduce en usted, porque usted está más cerca de él que yo de él mismo. Señor emperador, le estoy diciendo que usted puede conquistar todo el universo aquí en un solo instante, con el solo poder de su palabra.


Reivaj, aún anonadado por tanta elevada comprensión:


  • ¿Entonces tengo el poder y la libertad de crear la realidad que yo desee?


Saladión ante esta pregunta respondió: - Sí -.


  • Pero esto entonces cambia muchas cosas. ¿Por donde partir, si aquí ya lo tengo todo, ya soy importal y gozo de una felicidad eterna?


Saladión:


  • Desear más y explorar nuevas formas de realidad. Usted, y nosotros, debemos ayudar al creador a obtener lo que está deseando realizar. Y para eso, no hay una mejor forma que enseñarle al creador esto mismo que usted está comprendiendo en este preciso momento: que el poder del genio lo tiene usted mismo, y que la realidad la puede moldear según su voluntad en cualquier instante. El creador debe darse cuenta con la ayuda de usted, que debe demostrarle que la transformación de la realidad es accesible según la voluntad que usted entable.


Reivaj:


  • Esto cambia muchas cosas, pero les da un potencial infinitamente más amplio del que había podido comprender hasta el minuto.


Saladión:


  • Lo que debe hacer es desdoblar esta realidad a otras posibles, lograr la consciencia multi-vérsica y el poder de la creación absoluta, realizando usted mismo la misión que debe realizar. Usted está en un mundo enteramente libre para usted, úselo con la consecuente libertad, pero con la responsabilidad y el cuidado que usted puede brindarle. Otros mundos son posibles, y usted puede manifestarlos. Vaya e infórmese a su mujer de todas estas maravillas y conquiste el universo entero de aquí en adelante.


Luego de estas palabras, Reivaj se teletransportó hacia su palacio para contarle todo esto a su amada Aileda-Ralip. El comienzo de un nuevo extraordinario arco estaba a punto de comenzar.

 

UNA MAÑANA EN VILLAGRÁNICA


Esa mañana el sol pegaba radiante y extraordinario en el Palacio de Villagránica, mientras los emperadores despertaban gustosos de su dulce sueño en la mansión real. 

Villagránica era la costa más hermosa de todo el continente kalirvaliano, tan hermosa, que sus lares estaban estrictamente restringidos tan solo para los emperadores y su familia real. El palacio, de hermosa arquitectura clásica, abarcaba unos 600 metros cuadrados y estaba repleto de habitaciones lujosas y obras de arte extraordinario. El palacio, había sido realizado unos 100 años antes por los más talentosos arquitectos y artistas de la época, por encargo de los mismísimos emperadores kalirvalianos. Los emperadores lo utilizaban para realizar retiros vacacionales y pasar días de descanso.

Esa mañana los recibía a ambos con brillante vitalidad y satisfacción. Habían tenido una noche de sexo exquisita de intensa pasión y fogocidad. El primero que se levantó, como de costumbre, fue Reivaj, que rápidamente salió a su gran balcón para ver el hermoso mar que posaba a unos 300 metros abajo y a 500 metros de distancia. Respiró la brisa marina, y de inmediato mando a llamar a su súbdito personal Almáquino. El noble señor le ordenó preparar todo para el desayuno real y recibir el amanecer de la emperatriz Aileda-Ralip con todos los honores que la señora sagrada merecía.

Así, los súbditos prepararon una mesa en la gran terraza que adornaron con hermosos ornamentos y la repletaron de manjares y ricas especias. En eso Reivaj entró nuevamente a la habitación real para acercarse al cuerpo desnudo de su amada. La besó en la boca, el cuello, y le rozó con la boca la suave piel de sus senos. Aileda-Ralip, gustosa de los cariños de su marido, recibió la invitación de este a levantarse para tomar el desayuno que sus súbditos les habían preparado.

Ambos se sentaron en la ostentosa mesa, bajo la brisa marina y la extraordinaria belleza del lugar. Se miraban con dicha y con jugarreta cómplice, pues habían tenido una gran noche y este desayuno coronaba la felicidad que ambos estaban viviendo en el disfrute de sus riquezas infinitas.

LOS MISTERIOS DE LA SEÑORA DE LA NOCHE

¡Cuánto misterio residía en el templo antiguo de Xilión, dedicado a la diosa ctónica de las profundidades inciertas! Hécate, señora de la no...