Estoy en mi laboratorio, con el proyecto de realidades multiplex hacia delante de mí, como abriendo portales e incubando designios. Una de ellas es mi cuenta de ahorros creciendo nutridamente; otra es mi banco personal con mucho dinero abundante disponible. La tercera es un torrente de energía dirigida hacia Kalirvalion, que parece estar expeliendo torrentes impresionantes de numen de abundancia. Lo hago con mucho ímpetu y autoridad, con energías inteligentes a mis espaldas que me respaldan. Todo brilla con una luz verdosa y azulada.
Ahora todo se desdobla hacia Kalirvalion. Veo soldados caminando y generales hablando amistosamente; veo ciudadanos y mercaderes en las plazas con puestos de frutos y especias ricas. Observo familias felices por la abundancia que reciben; es todo un flujo de satisfacción recorriendo los cuerpos presentes.
De pronto, percibo un flujo de energía dorada recorriendo lares abstractos, difíciles de describir. Son procesos impresionantes: energías que se forman y se transforman. Veo a Júpiter como potencia sideral, como núcleo primordial dador de todas las cosas y de toda riqueza posible. En su núcleo hay poder; siento un llamado a ese poder. Es una bola de energía gigante, dorada, y una ciudad grecolatina recibiendo sus frutos. Júpiter genera la riqueza y eso le enseña al Gran Mago; siento que eso me lo está enseñando a mí.
Ahora aparece Mercurio. Me mira con un gesto que me pide ser honesto, que imprima la imagen que surja de mí. Entonces veo un símbolo luminoso que se va formando: una cruz con derivaciones que parecen interconexiones cibernéticas. Es como si buscara visión, profundidad o encontrar un eslabón que me permita fijar la realidad que deseo imprimir. Siento una expansión. Mercurio me dice que me concentre, que centre mi energía.
Siento una bola de energía en mi pecho, de color blanco azulado; siento energía en mis manos. De repente, sale volando hacia arriba una bola de energía púrpura que estalla en el cielo y forma una galaxia. Mercurio me envuelve en energía anaranjada y le pido que me aproxime a Júpiter.
Veo al majestuoso, luminosísimo, gigante, brillante e imponente en su trono. De él emana energía, pero no solo para mí, sino hacia diversos lugares, como hacia diversas dimensiones que aparecen como recuadros o portales a los que puedo entrar. Me siento apurado, pues siento que puede llegar Pilar; Mercurio asiente.
Regreso al Mago. Estoy revisando fórmulas y vigilando un vaso alquímico; escribo anotaciones. Voy ahora a un pilar que parece una pequeña mesa y proyecto una red circular de luz anaranjada mientras recito unas palabras de poder. Adentro trazo el sigilo de Mercurio y él me lo envía directo hacia donde estoy yo, aquí sentado en mi living. La red está al frente mío. El Mago expulsa un poder y se emana una energía de la red; siento solidez y abundancia en mi cuerpo.
Siento que el Mago Astral está realizando continuamente hechizos para mí, proyectando realidades. Me doy cuenta de que recibe mis intenciones y trabaja a mi favor. Mercurio flota frente a mí y parece llamarme a aquietarme. Siento en mí sed de poder, sed de materializar y realizar mucha magia; Mercurio me dice que ya lo estoy haciendo.
Envío energía a mi cuenta bancaria, a mi cuenta de ahorro y a mi banco personal. Visualizo cómo los números aumentan y siento la circulación de la energía naranja. Veo mis ganancias mensuales aumentar; veo mi agenda llena de pacientes y a esos pacientes recomendando a otras personas. Veo gente que me admira y siento una profunda solidez profesional.
Me veo sosteniendo a mi familia con Pilar-Adelia, con más poder adquisitivo, quizás con hijos, con un sentido de movimiento y solidez en el mundo. Siento bienestar, calma y protección. Me veo en mi departamento ordenando cosas, mientras Pilar-Adelia ensaya para sus obras. Siento movimiento, abundancia, compañía y un sentido sagrado de profundidad y mayor capacidad de contemplación.
Mercurio parece estar asintiendo mejor; algo de esto parece más adecuado. Él me dice que, mientras esté en el astral, debo sentirme realmente en un espacio paralelo. Sentirme en un espacio me obliga a movilizarme e ir concretamente a realizar procesos energéticos en las diferentes estancias de la dimensión espiritual.
Veo ahora el cielo y distingo una luz que parece Cristo. Siento fuerza en el espacio y percibo que viene una nueva inspiración, nuevos pacientes. Mercurio me instruye para que trate de visualizar todo intensamente, que haga literalmente magia en el astral. Visualizo pentagramas alrededor mío y agradezco a los dioses, especialmente a Mercurio. Un tubo de energía naranja se expande hacia arriba y hacia abajo.
Finalmente, la visión desaparece. Quedo en silencio.