martes, 14 de mayo de 2019

EL YO NO ES EL OTRO


El yo no es el otro
Dijo un gnani a la vuelta de una esquina sideral
Y yo le creí un tanto poco a la vez que enmarañaba mis calcetines sedientos de ser,

De ser uno mismo  y todo lo demás,
De ser quien uno fue y lo antelado a un dejo y vaguedad por lo que no alzo mirada,

De entre mes yo vi que el tiempo fue ficticio,
Para darme cuenta que lo que sube es siempre la silueta balcánica de un centro que solo pocos vieron,

Entre criptas y estalactitas,
Yo diría que nada de esto fue necesario,
Nada de lo anunciado por un tal y cuál y para qué,
Nada de lo oculto por poetas en seriedad bajo líneas adornadas por sus miedos más profundos,
                   Nada de esas cosas que me hice creer antes del alba amanecida en ojales y pezones exquisitos,
De sensualidad mitificada en claustro mayor de lo menor en ascendencia,
Polaridad presurizada de lo mismo,
De instintiva semejanza a lo presente,
Sin dado a parar por nada conocido allá entonces,
En pretensión de lo anunciado a un ante ayer de butacas excitadas y muchachas vírgenes,
Sintonizando lo inaudito en aquellos pasillos que la civilización abstracta no quiso cruzar,

Allanada en la nada fusca y onomatopéyica en mandato,
De suplica incandescente a lo adverso que se dejara ya entrever,
Queriendo escapar a lo hilarante,
Que la droga en casco fértil,
Que los astros en seminario azul cuando mis abuelos intentaron aquello que no fue descrito,
Grandilocuencia exacta de lo eternamente semejante,
Cerraré esta llave que me hiciste abrir,
Para dejar de ver los fantasmas que anunciaron la identidad de lo eterno doblegado a sí mismo.


J.F.

martes, 7 de mayo de 2019

LO OFICIAL PUEDE SER INFÉRTIL


Todo y nada será la norma
Cuando las migajas académicas de lo canalla
Sean devoradas por palomas cancerígenas,
De jeringas feligreses, entrecortadas por tijeras rimbombantes.

Ya no quiero tanto acento,
Pues de querer no hay ninguna sola cosa,
Que pueda ser salvada,
Entre tanto bullicio de ciudad muerta,
Paradisiaco sol del norte fue para mi tu señal intacta,
¡Cuánta habría sido la molestia!,
Si no hubiese hurgado en tus sostenes intocables,
Hechos por imaginería de sueños y humedales.

Felicitada institucionalización de lo otro,
La brecha es lo que puede que demande un tanto poco,
Pues los espacios son muchos y las ninfas escasas,
Y el ojo espectador sólo uno,
Tan ido más allá de lo conocido,
De horizontes insistentes y gastados por tanta poesía romántica.

Si el flujo se hace seco para el que mire,
Que recuerde a la criatura gris enclaustrada en pasillo oscuro,
Ella fue la que vio todo,
Pero acallada fue por los amantes de la ignorancia ilustrada,
¡Qué lamentable historia de parábola!,
De parábola de un hombre que nunca fue hombre,
Ni animal obtuso incoherente,
                                               Que sólo será lo que nunca se entienda,
                                                                   O comprenda por defecto,
     Porque lo oficial suele ser infértil para los campos sedientos de arte.


J.F.

EL CONFLICTO ES LA PREGUNTA


El conflicto es la pregunta,
Diría yo un tanto en desuso cuando indico que el ego ya fue imaginado,

Entendiendo que la sombra es hermana de la noche,
Pienso en los hitos que marcaron ruta fresca de los héroes de antaño,
Para ver si acaso mi silueta tocó en semejanza a las astucias ya olvidadas
Por unos tantos.

Contemplo además que el pensar en resolver es asunto de idiotas,
Pues de empresas cáusticas fue anunciado ya el fracaso,
Y resolver al afirmar que algo ha sido trunco,
En los aceites de incubadoras grises de tanta llamarada.

Pero es ahí donde el yo se esconde en viejo truco,
Y no hay registro de un conflicto desaparecido,
Pues para la desaparición es necesaria la existencia,
En aquella paradoja de lo central que jura el control,
Se ahuyenta e intenta en vano caso sopesar las estructuras heredadas antes de ayer.

Por eso suelto y resuelto el manubrio en giratoria trunca,
Ya que el fluir de lo consciente es el verdadero elixir de los dioses,
Que alguna vez nos contaron a los pies de la cama las historias de nuestras preguntas olvidadas.


J.F.

LOS MISTERIOS DE LA SEÑORA DE LA NOCHE

¡Cuánto misterio residía en el templo antiguo de Xilión, dedicado a la diosa ctónica de las profundidades inciertas! Hécate, señora de la no...