El conflicto es
la pregunta,
Diría yo un tanto
en desuso cuando indico que el ego ya fue imaginado,
Entendiendo que
la sombra es hermana de la noche,
Pienso en los
hitos que marcaron ruta fresca de los héroes de antaño,
Para ver si acaso
mi silueta tocó en semejanza a las astucias ya olvidadas
Por unos tantos.
Contemplo además que
el pensar en resolver es asunto de idiotas,
Pues de empresas cáusticas fue anunciado ya el fracaso,
Y resolver al
afirmar que algo ha sido trunco,
En los aceites de
incubadoras grises de tanta llamarada.
Pero es ahí donde
el yo se esconde en viejo truco,
Y no hay registro
de un conflicto desaparecido,
Pues para la
desaparición es necesaria la existencia,
En aquella
paradoja de lo central que jura el control,
Se ahuyenta e
intenta en vano caso sopesar las estructuras heredadas antes de ayer.
Por eso suelto y
resuelto el manubrio en giratoria trunca,
Ya que el fluir
de lo consciente es el verdadero elixir de los dioses,
Que alguna vez
nos contaron a los pies de la cama las historias de nuestras preguntas
olvidadas.
J.F.
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