A VECES SE ME DA
A
veces se me da que voy
de
un pensamiento a un inodoro vacío,
de
una particular substancia
a
fantasías descoloridas.
A
veces se me da que aparezco
en
los vórtices de una cosa que se me repite,
de
un espacio sideral cuya simbología está
guardada
en un bolsillo.
A
veces pienso que mis versos suenan de reverso,
que
la sílaba que apareció sobrante me repite lo
faltante
en aquellos párrafos que quiero rellenar.
Y no
es que sea un erudito ni renegado clasicista,
pero
creo que la geometría me llama en aquellos
momentos
donde desbaratar sólo gustaría en
el
encuentro de mi quehacer.
Desbaratar mentiras y obsolescencias de salones,
que
se sirven en las copas de masones que
creyeron
que entendieron a Wagner en la obertura
indignante del pensamiento más inoperante.
Pero
es así como vuelvo a ese sabor a décima que dijera Violeta,
a ese olor a tierra que se queda quieta, al sabor a nubes
a ese olor a tierra que se queda quieta, al sabor a nubes
que
se anuncian en la playa de inviernos que nunca se fueron.
Te
diría y te digo que ya no hay nada que pueda recalcarte,
porque
mi métrica quebraste y además todo ya se dijo
en
el remate de mi zozobra faltante,
vagabundo errante que estampando calaste en poetas el silencio
frente
al verso que se fue volando en destello secuestro.
H.S.