martes, 14 de abril de 2020

LA ANIMOSIDAD DE LO OTRO

Autos,
casas,
jets,
aviones pasajeros,
otras cuantas librerías en disolución,
distractoras de realidad alada,
diferente aquella esfera luminiscente roja en cuestión,
y esa mujer que asesinó a su séquito veraz y fiel,
hogares de tres pisos y otros tantos enigmas,
una traición que no dio tregua aquel que la difundió,
y ametralladoras de luz y fogosidad alquímica en cuartos alejados de la consciencia diurna.

Aguaciles,
animales feroces,
dragones diversos,
caballerías salvajes y elocuentes,
en valles de morado colorido y verdoso rumor,
distintivas cosas de la una y de la otra en lo distinto,
incrementando la divulgación de los necios,
en conversaciones que no llegan a nada frente al indicio de la fémina,
fémina sagrada y muda en situaciones que no son de su incumbencia,
dueña de constelaciones furiosas y de curiosa omnipotencia,
que sentencian los caminos que ha de llevar el hombre,
y se conectan los futuros en una gran pandemia,
del reflejo prístino de la alma y disolución de los prismas.

Del ocio puede que aparezca una nueva imagen,
o puede que no,
aquella es la gran incertidumbre que busca ser aceptada por cada quien,
pues no es posible atrapar a la figura del misterio,
y hacerla propia como una figura idealizada en el examen de consciencia,
debido a que la luz debe ser humilde si quiere asimilar sus correlatos inefables,
ya que la discreción es necesaria a la hora de trabajar en negativos,
cuidar de la hoja proyectada, delinear y diferenciar las siluetas
es el trabajo de edición del enfermo por la luminiscencia de sus intuiciones.

Navegando entonces se encuentran los tesoros de Lo Otro,
mirando hacia las profundidades del Egeo,
observando a los Krakens que esperan devorarnos,
para enseñarnos el aspecto particular de nuestra totalidad astral,
totalmente completa y ecuánime.

Quiero encontrar a la mujer,
Aquella mujer que se aparece en el susurro,
Aquella que promete la unión del sexo infinito en abrazos de unión y diplomacia,
siendo que el probable error fue generar formalidades en lugares donde no se necesitaban,
pues lo necesario es no dejar plan directo sobre cosas que nos sobrepasan,
y dejar que la imago se vaya por un río para que alcance el cause de todos los tiempos,
y los espacios in-creados.

Quiero contraer matrimonio con aquella silueta de la cual me enamoro de tanto en tanto,
¡tanto sufrimiento ha causado el creer que la imagen vino de afuera!,
y no dentro,
y no de reverso y diferente a la que se pensaba,
quiero ser uno con aquella fiera instintiva,
para alcanzar moradas de ferocidad de la que nunca he sido testigo.

Ánima mundi recupera mi animosidad perdida,
tráemela de vuelta para que hagamos un diálogo con el misterio,
y figuremos la copulación en posibilidades metafísicas,
y fundemos el Tantra más incandescente jamas concebido,
y traguemos las fugacidad de la realidad para enclaustrarla en candelabros llenos de esperma.

Susurremos a lo uno,
y bailemos de retorno a la unión de los astros que antecedieron nuestro sentir.


J.F.

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