LOS DÍAS EN 0
A cada paso, una
huella de antaño,
que plasmé hace
ya mil años,
cuando mis días
no eran días,
sino suspensiones de vibración oscura.
De 0 a 1 se
codifica el espíritu, dicen algunos,
pero yo creo que
el espíritu es en 0,
si es que acaso
el 1 salió de paso,
como quién cabalga
en ocasos de
[interrogante repetida.
Es de día y yo no
valgo en tertulia repelente,
si de literatos
fuera la furia en llama inmaculada.
Sería paciente en
silencio y prudente de verbo,
me hallaría en lozanía
si de haber hablar hubiera.
Me pasaría en anonimato
cuando las venas presionasen un tanto,
y encontraría
alquimistas en ruido de masas y telaraña tejida,
pulverizando habría
si de corchea agridulce no encajara a la métrica,
y octavando silabario
orquestaría lo sobrante.
Así menguante,
desterrante y abdicante es el camino de la
[mirada dentro,
[mirada dentro,
de ausente
certeza a paso desnudo en apertura de abismo,
a tripartita sentencia
a cual filo de naipe la herida sangrante.
Pero en tal juego
aliterado de mutismo ansioso,
me atrevo en
quebranto de esa danza que viniera,
y recuerdo el 0
que bien prometí de entrante,
que dejase
inconcluso en correr de río difuso.
A callar entonces
sería debido,
si en mi impulso
errático acaso escuchara,
que a 0 estridente
no se acoge constancia,
en intento incesante
la lengua parlante.
J.F.
No hay comentarios:
Publicar un comentario