Riquezas por doquier
dinero fluyente y afluente,
que derrama las franquicias de los entes luminosos a quienes ven entre líneas las ideas siderales de lo que siempre fue uno.
Grandes manufacturas edificando imperios por allá en la lejanía de la imaginación
cuando Kalirvalion arrazaba frente a todos los reinos e imponía su imperio de valor,
Riquezas frondosas
que vienen y crecen al sazón del mago escondido,
que en silenciosas operaciones da vuelta nueva a la realidad de aquellos que juraron alguna vez creer lo que fue cierto.
El dinero es poderoso,
se expande,
crece estrepitosamente
creando excedentes impresionantes para quienes ni siquiera saben buenas señas.
Pues Mercurio es el dios que da buen flujo a los crecimientos merecidos,
es quien dirige la grandiosidad hacia la transubstanciación de los destellos dorados y las materias grises.
El dinero dado en multiplicación multifacética,
dando vida a las cosas inertes,
dando buena treta a quienes quieren el todo,
dando la posibilidad de encarnar la libertad desprejuiciada
y desentendida de temores de idiotas.
La moneda de todos los mundos dara por realidad un universo donde quien escribe es millonario, lleno de fortuna junto a quienes le acompañan.
El dinero debe diseccionar las latitudes adversas para dar en el clavo con la explosión del oro primero del cosmos.
Porque para hacer cosmos hay que ir más allá del cosmos,
volver a la esencia inmanente de todo orden generativo,
de entrever en la invisibilidad la potencialidad de la multiplicación de lo que nos hace ricos.
Porque la riqueza se descubre en la espontaneidad del creador en transparencia y pureza acólita del silencio eterno.
De ahí que todo surja,
que las riquezas emerjan,
que el dinero se multiplique,
que la buena vida florezca entre los muchos
para dar buena suerte a la vida venidera llena de bendiciones y amor eterno.
Que de la sustancia mercurial y el agoraios eterno se entable la buena comunicación para el oro de todos los oros pueda hacerse manifiesto en el horizonte ek-stático de la vida eterna.