viernes, 24 de agosto de 2018

UNA CONSECUCIÓN DE REALIDADES


Donde la piedra toca a lleno al silencio de los cielos profundos,
Se dio inicio a la estampa del negativo invisible,
Como cámara de un siglo pasado,
Que aguardó tantos adeptos en posesión y técnica perfecta,
Que quizás no fecundó lo relevante,
Y escribió al papel vacío ese afán de medición exagerada.

Seguramente creyeron el cuento de que fuimos reyes magos,
Y le dieron uso al compás de tempo utensilio,
Enviando cartas a postales lejanas de parajes burgueses,
Cuando un periódico anunció a la bomba atómica,
Y una estrella de rock se suicidó en sus lamentos.

Recuerdo lo ignorado en aquel coro de golondrinas acabadas,
Y los pésimos versos de un pésimo Parra que se juró mayor,
—Sin rendirle crédito al accidente—
En aquel suspenso que evidenció lo evidente,
En destello estético de un verso feroz,
En orgasmo intocable de una diosa azul dicha sea de paso.

Las carreras frenéticas de una Esparta enamorada,
Los buques comerciales de la naciente URSS,
El mar que se llena de plástico quemado a la usanza,
Un manantial que conlleva a muchas cosas,
Una historia que no fue en castillo prometido,
Un verso material en fecundación de lo marxista,
Un toque desigual de filosofías solitarias,
Un tal Husserl vestido de Buda en escritorios germánicos,
Un tal Wagner que de anarquismo terminó en nazismo.

Un sabio que nos dijo que lo pensado ya no sirve,
Y una musa que se reveló en su clítoris errático,
—De tantos y tantos placeres—,
En la invención de los baños turcos,
En la consecución de un temazcal de la montaña.

Pero de lo falso no se da lo verdadero,
Aunque atendiendo a la añoranza, se pueda regresar,
Y volver a las rucas ecuestres que sedimentaron mitologías,
Y volver al fuego inerte del círculo de astros,
Y captar al telón de fondo de esta trama enmarañada,
Y entender que la nada fue Dios,
Y desojar al sufrimiento acumulado de la especie.

Para sosegar lo que se anhela,
Es menester la manutención y reflejo de la vaguedad,
Es menester el sinnúmero de atroces marañas,
—Resignando al payaso de los besos—,
Y a la mujer atrapada en su propio cuento,
Y al roedor soez escondido en la cocina,
Y al destello de verano y bello atardecer.

Ahí donde el recuerdo se contenta,
Y vuelven las cosas que no fueron,
Se reconcilian los insectos de baldosas vecinas,
Y los veo planificar una emboscada diferente,
Como una revolución silenciosa,
De una nueva síntesis geométrica de lo acaecido,
Pues el mamífero fue la vanguardia,
Y también el vagabundo que se durmió de día, 
pasando las horas en clamor de su vaso vacío.

Da igual quién posea la astucia y la gracia,
Lo que importa en presente sucesión,
Es derramar migajas en placetas interrogantes,
Y encontrar palomas de forestas terráqueas,
Y abordar su misterio entorpecido,
En mirada perdida y ridículo caminar,
A la sazón de una escena bizarra,
En arrabal desierto de lo ido y por haber.


J.F.

jueves, 23 de agosto de 2018

DE IMPROVISTO TE VI PASAR


De improvisto te vi pasar,
ahí por los telares de nuestro umbral histórico,
ahí por la guadaña que llegó desde tiempo adverso,
como queriendo decir algo
que el oído captó,
pero que la boca echó volar por aire fresco.

De improvisto te vi marchar,
ahí junto al engaño de nuestro abuelo enamorado,
ahí corriendo a furia, a cual rabiosa jauría olfateara ceguera en
pasadizo oscuro,
ahí a temple de papel quemado en humedad
de vientre y aliento imprudente.

De improvisto me vi no llegar,
ahí cuando las luces eran tenues,
ahí donde los árboles soplaron bien fuerte,
ahí donde el viento no tocó la palabra que
algunos esperaron.

De improvisto llegué a entender,
que la lluvia no llega en abril
ni los astros se esconden de día,
y aunque la imagen se haya visto grotesca
[en aquel espejo inexistente],
no hubo espanto capaz de contenerse
a tempo exacto.

Entonces, dime entonces,
¿Por cuánto venderás el terreno que abarcó toda mi sombra?,
¿Por cuántos kilómetros tragarás mi silueta con tal de que te veas muda 
                                                               ante el espectáculo de los circos?
¡Abuela sentencia!,
¡Fuiste liberada en cuanto un cuartel echó cadena!
En acuerdo a presagios subterráneos,
pasando a cuatro espuelas, interrogantes de tanto pesar,
tironeadas por cadenas trotamundas,
belicosas y de tendencia suicida,
tal como Buñuel y Prometeo en-ca-de-na-do.

Escucho y creo, en suma,
que tu hambre ya sació al hocico,
en limosna menguante de estratos lejanos,
a estratosférico estrepi-centro y devaluado
porvenir.

J.F.

jueves, 16 de agosto de 2018

A UNA QUE SE FUE


¡Cuántos litros de vida habré eyaculado aquella tarde donde te veías etrusca,
escondida en la sábana que nos veló y contó el secreto de la índole de un santiamén!

Sí, habrán sido muchos, a lo sumo,
y en segurísimo caso no bastó para contener al recipiente intacto de tu cavidad sosegada.

A veces ya ni se de lo que hablo [te lo digo con honrada honestidad],
pero pienso en esas flores que cayeron en otoño, y te veo de lejos, sentada,
en el silencio que cobijó nuestro primer beso, y me remuevo en letra seca,
y vuelvo a esto de representar el momento que no capté en la ansiosa repetición 
                                                                                                                                [de tu erotismo.
¿De qué me sirve entonces, la memoria,
si ahora las formas se retocan en cuestiones ajenas a toda inspiración poética de facto?

Por favor, dime que captas el sarcasmo aliterado, pues ya no queda sílaba posible que 
dibuje al desencanto, a ese quiebre de sexo inacabado que tu sirviente aún urge por sanar.


J.F.


LOS MISTERIOS DE LA SEÑORA DE LA NOCHE

¡Cuánto misterio residía en el templo antiguo de Xilión, dedicado a la diosa ctónica de las profundidades inciertas! Hécate, señora de la no...