miércoles, 27 de julio de 2016

SOBRE LA PRESENCIA CREATIVA





Me pregunto, observando la experiencia que sucede en este momento, si es que existe otra forma de pensar, una forma de pensar que no tenga que ver con la forma de pensar de la que estamos acostumbrados, de la que hemos venido desarrollando a lo largo de los siglos.

Es curioso cómo los hábitos mentales nos van encasillando en diferentes rutinas, ya sean conductuales, emocionales, mentales; que van encasillando finalmente nuestra vida. De alguna manera, existe un patrón de pensamiento que evita la creatividad en nosotros, que se encuadra en hábitos mentales repetitivos que no terminan nunca. Por lo tanto, me pregunto si es que será posible vivir en otro "estado" de pensamiento, un pensamiento que esté caracterizado por la frescura, por la creatividad, por una capacidad constante de crear y también de destruir los modelos representacionales que crea la mente.

Un pensamiento creativo implica estar constantemente creando y deshaciendo los patrones mentales, las ideas, la imaginación, las emociones que llevamos dentro, las ideas que tenemos sobre nosotros mismos y sobre el mundo. Parece ser de que nuestras ideas sobre nosotros mismos (y nuestras ideas en general), actuasen como una muralla o un molde que ajustan la experiencia, que la lleva a un solo"carril" específico y estrecho, frente a un inmenso mundo de posibilidades, incapacitándonos de vivir esta inmensidad que es la existencia.

Así que, ¿por qué nos estancamos en nuestros hábitos mentales?, ¿por qué nos estancamos en la visión de nosotros mismos?, ¿qué nos impide atrevernos a crear nuevas realidades, nuevos mundos?. Pienso que gran parte de esta incapacidad y bloqueo es gracias a la educación que tenemos en este mundo occidental y "civilizado", el mundo que nos a tocado vivir a nosotros. Pienso que la educación, la cultura, la tradición, la familia, son los factores que nos impiden pensar creativamente, ya que desde pequeños, han aplastado la creatividad innata que tenemos, sustituyendolas por reglas, por parámetros, por formas sistemáticas de hacer las cosas. Esto, claramente es un adoctrinamiento consensuado, y un adoctrinamiento que, como consensuado, ya pasa de ser percibido. Estamos en un estado de prisión, el cual está aceptado socialmente, de alguna u otra forma, de un nivel a otro, pero aceptado finalmente.

Se nos hace muy difícil cuestionarnos estas cosas, porque la educación misma ha cortado y castrado esta sed de cuestionamiento. Las cosas se nos han dado como "están" y se nos ha impedido reflexionar al porqué de las cosas que vemos. No se nos ha educado para el cuestionar, no se nos ha educado para preguntarnos, para guiar nuestra experiencia hacia la plenitud de la que todos tenemos derecho.

Por lo tanto, estamos todos inmersos en una falta de creatividad mental y colectiva, en una muerte del alma, en un utilitarismo mediocre. Frente a esto me pregunto ¿po rque si las posibilidades parecen infinitas en cada persona, nos quedamos con tan poco?. Nos quedamos con nuestras propias casas, nuestros propios autos, nuestros propios trabajos, nuestras rutinas, nuestras formas de caminar, nuestros mismos lugares para vacacionar, nuestros mismos lugares para caminar ¿Por qué encasillamos el mundo, siendo que no es encasillable?, ¿qué es lo que nos impide que dejemos todo tirado y cambiemos el sistema de una vez por todas?, ¿que nos impide transformarnos, abrirnos al mundo?

El mundo es muy vasto, extremadamente vasto. En cada instante están sucediendo millones y millones de cosas. Es difícil que el pensamiento lo capte, pero me pregunto si es posible una percepción o un pensamiento que lo abarque todo, que sea un testigo omnipresente de lo que sucede. Quizás tal fenómeno no sería adecuado llamarle pensamiento, ya que correspondería más a una percepción, a una comprensión, a una revelación de la totalidad del universo.

Es impresionante pensar que mientras uno hace cualquier cosa, o está en cualquier situación, en el mundo y universo están sucediendo millones y millones de cosas. Por ejemplo, en este mismo instante, en el mundo hay millones de personas que están viviendo una cantidad inimaginable de situaciones diversas, con diversos contextos, diferentes pensamientos, diferentes intereses, sexo, tamaños, etc. Como también existen personas que están pensando lo mismo que uno y que están haciendo lo mismo que uno en este momento. Son infinitas las posibilidades de formas que ofrece el universo. Y si el universo es tan basto ¿por qué tenemos una visión tan estrecha de las cosas?  

En este mismo instante, en Jupiter, por ejemplo, están sucediendo un millar de tormentas, un gran número de fenómenos climáticos en este gigante planeta, mientras nosotros acá en la tierra reflexionamos sobre la vida. O, en este instante, millones de olas perecen en la costa de las playas; o un cangrejo está siendo devorado por una gaviota, una gaviota está siendo devorada por un gato; o animales están dando a luz; hay explosiones nucleares en el centro del Sol; hay galaxias en otros lugares; hay galaxias que nacen en otro lugar; hay una estrella que muere en otro lugar; hay una estrella que nace en otro lugar; hay meteoritos que caen en un planeta inhóspito; hay un planeta que está asentando las bases para una nueva forma de vida, hay otras dimensiones; hay portales hacia otras dimensiones; etc.

Siempre, en todo instante, suceden millones de cosas, mientras que aquí nosotros nos conformamos con una vida difusa, una vida carente de significado y de alma. Pienso que si fuésemos capaces de cultivar esta creatividad, los llamados "problemas" humanos comenzarían cada vez a valer menos. El problema es que tenemos una mirada muy estrecha de las cosas, no sabemos mirar. No sabemos vernos como una parte de un gran todo, de un mundo que está unido, un mundo extraordinario: de un mundo que está en armonía, en el cual la única pieza que está en conflicto es el Humano. 

Si todo el universo está en armonía, o, si todo el universo está funcionando sin juicios, sin un punto de vista, sin sufrimiento ¿porque nosotros pasamos por este caos enorme por el que estamos pasando? ¿por qué somos los únicos esquizofrénicos que creemos que estamos separados del universo? como si el universo estuviese "afuera" y nosotros acá en un mundo aparte haciendo nuestros quehaceres. El universo no está afuera, el universo somos nosotros. Somos nosotros porque a través de nosotros el universo puede manifestarse ¿si no, como lo haría? Una estrella es estrella porque nosotros somos capaces de percibirla, porque el universo se ha inventado una forma de crear conciencia generadora de experiencia del universo mismo. 

No podemos decirnos separados del universo, somos muy pequeños y gigantes a la vez. No somos ni pequeños ni gigantes a fin de cuentas. Nosotros somos parte de todo esto y no estamos separados ni nada por el estilo. No somos el centro del universo tampoco, tal como se pensaba en la edad media. Simplemente somos parte de un fenómeno sin precedentes: el fenómeno del suceso... del fenómeno mismo, del "algo".

El día en que nos podamos ver como seres que dependemos de cada uno de nosotros, y que el hacerle daño al otro es hacerse daño a uno mismo, las cosas van a empezar a cambiar. Pero para eso, debemos iniciar un proceso de descubrimiento que nos permita tener la certeza de que la vida va más allá de todas las ideas que podamos tener de ella. De esta manera, posiblemente, la creatividad se abra.





V. S.






sábado, 2 de enero de 2016




NIETZSCHE Y LA BÚSQUEDA DE SENTIDO (ESPIRITUAL)



Han habido pocos pensadores tan influyentes, visionarios y rupturistas como Friedrich Nietzsche. Este filósofo de finales del siglo XIX a pasado a ser una figura legendaria, lúcida y profética para los tiempos culturales que se han desarrollado en estos últimos 100 años. Su obra a sido un testimonio de vida, una búsqueda apasionada, un canto desesperado de alguien que logró ver un acontecimiento colectivo, pero que la ceguera del contexto de su tiempo no permitieron que fuese comprendida.

Como todo gran filósofo, su filosofía no ha sido fácil de interpretar y ha sido mirada bajo variados (y a veces contradictorios) puntos de vista. Desde lecturas existencialistas, posturas postmodernas, hasta las desafortunadas ideas fascistoides de la Alemania Nazi, han intentado hacer frente a las afirmaciones de este filósofo. Lo cierto es que hasta el día de hoy su filosofía sigue abierta, vigente y fresca frente a los acontecimientos psicológicos, espirituales y sociales que la humanidad vive en la actualidad.

La filosofía Nietzscheana es una filosofía que a primeras luces es antimetafísica, que reivindica la vida y los instintos. Es una filosofía Dionisíaca, en el sentido de que busca recuperar la irracionalidad y la exaltación hacia la existencia en las que vivían las culturas pre-civilizadas y el occidente pre-socrático. Es un pensamiento que además de recuperar, busca renovar y evolucionar al ser humano. Esta evolución, Nietzsche la ilustra por medio de la metáfora del  Übermensch (El Super Hombre), que consiste en un ser humano superior que es capaz de desechar toda la cultura europea y cristiana para dar paso a una humanidad con valores renovados, un ser con voluntad de poder, que es capaz de conectarse nuevamente con las profundas raíces de la existencia instintiva.

Podría decirse que todo el pensamiento Nitzscheano está basado en su famosa frase "Dios ha muerto". Esta radical afirmación es un verdadero leitmotiv que se repite a lo largo de sus obras y es el fundamento de las mismas. La idea de la muerte de Dios es uno de los tópicos más complejos y mal entendidos de la filosofía de Nietzsche. Esta muerte, tiene una naturaleza trágica pero a la vez deseable y sanadora: es la expresión de una crisis inminente pero también el comienzo de una nueva era para el Hombre. La muerte de Dios para Nietzsche es el paso necesario para el surgimiento del Super Hombre.



Otro tópico importante y en directa relación con el punto anterior, es la postura radicalmente anticristiana que Nietzsche adopta para desarrollar su filosofía. Para Nietzsche el Cristianismo es la religión de los débiles, es una religión que niega a la vida, a los instintos y al placer. Es además una religión nihilista, en el sentido de que todos sus valores están proyectados en cosas que no existen en la existencia física inmediata. Por esta razón Nietzsche, desde su vitalismo existencial, ve al cristianismo como un enemigo de los hombres fuertes, como un impedimento para el Übermensch.

Por otra parte, se sabe que la pluma de este pensador era sumamente contradictoria, irónica, creativa y pesimista. La contradicción y ambigüedad eran parte de su discurso. Esta es una de las razones principales de que la filosofía Nitzscheana no tenga un centro objetivo de visión. Nunca llego a confeccionar un sistema filosófico monolítico al estilo de los idealistas alemanes contemporáneos (como Hegel o Kant) y su escritura no se enmarca en las formalidades de la tradición académica de la época. Sus escritos siempre fueron una apertura, una visión panorámica de la crisis cultural de occidente y un paso hacia la posibilidad desconocida que la solucionaría.

En su obra "Así habló Zaratustra", puede apreciarse la complejidad de su filosofía esbozado en el párrafo anterior. Este libro, que paradójicamente tiene la estructura de un texto místico, aborda de manera poética el nacimiento del super hombre en la cultura universal. Para esto, Nietzsche se sirve de la figura de Zaratustra: un profeta visionario que al caer en cuenta de la "muerte de Dios", dedica su vida a la comprensión del nuevo tipo de ser humano próximo a nacer. A lo largo de sus capítulos, se van ilustrando los diferentes estados internos y comprensiones por las que Zaratustra tuvo que pasar antes de convertirse en un Super hombre.

Todo este drama poético que Nietzsche nos presenta hace pensar su obra filosófica esencialmente como una búsqueda, ya que, al abolir con las pretendidas verdades absolutas de la tradición teológica, Nietzsche ofrece su pensamiento como un canto hacia un abismo, sin nada establecido y sin pretender iniciar una nueva corriente filosófica. Su filosofía es un testimonio existencial de una persona profundamente decepcionada de la cultura de su época, que emprendió la atrevida osadía de rechazar toda la tradición imperante en Europa y de iniciar una meditación que lo llevase a un nuevo contacto con la vida.

Por esto puede decirse , a pesar de lo paradójico, que en Nietzsche y su filosofía hay muchos elementos de espiritualidad y misticismo. Esto, en el sentido de que Nietzsche al toparse con el terrible sin-sentido que la tradición cristiana le provocaba, dedicó su vida a buscar una forma de vivir que lo conectase con un nuevo sentido, que fuese directo y dionisíaco. Al respecto, el psicólogo Carl Gustav Jung, en su libro Psicología y religión da algunas luces:

"Nietzsche no fue ateo, pero su dios había muerto: Resultado de ello fue su escisión interior, y el sentirse compelido a personificar su otro "sí-mismo" por Zaratustra, o -en otras épocas- por Dionisos. En su enfermedad fatal firmó sus cartas como "Zagreus", el Dionisos despedazado de los tracios. La tragedia de “Así habló Zaratustra” finca en que el propio Nietzsche, que no era ateo, convirtióse en Dios por haber muerto su dios. Tenía una naturaleza demasiado positiva para soportar la neurosis atea propia de los habitantes de las grandes ciudades." (p. 51)


Además, esta noción existencial de vivir de manera directa e intensa, evidencia la notoria influencia que Nietzsche tenía por las filosofías orientales, en especial por el Budismo. La similitud entre ambas filosofías radica en la reivindicación del cuerpo: mientras en el Budismo el cuerpo es el vehículo primero del conocimiento, en Nietzsche es la prueba irrefutable de la existencia propia. Por otro lado, el rechazo hacia la tradición que el filósofo alemán expresaba tiene su paralelo en el Budismo zen, cuya disciplina se centra en la liberación de todos los preconceptos y por lo tanto, de la dualidad. Esta simpatía por el camino medio Nietzsche la declaraba pública y directamente, como puede apreciarse a continuación en un extracto de su Anticristo:


"El budismo es cien veces más realista que el cristianismo; tiene en su cuerpo la herencia de la posición objetiva y audaz de los problemas; viene después de un movimiento filosófico durante cientos de años; cuando llega, la idea de Dios está ya acabada. El budismo es la única religión realmente positivista que la historia nos muestra, aun en su teoría del conocimiento (un severo fenomenalismo); no habla ya de lucha contra el pecado, sino que, dando plena razón a la realidad, dice lucha contra el sufrir. Tiene- y esto le distingue profundamente del cristianismo- detrás de sí la automistificación de los conceptos morales; está, hablando en mi lenguaje, más allá del bien y del mal." (p. 28)

Habiendo revisado todo lo anterior, una de las implicancias menos sospechadas de la filosofía Nietzscheana, es que la afirmación de "Dios ha muerto" a provocado un enorme cambio en la forma de vivir la espiritualidad de las generaciones actuales. Desde principios del siglo XX la decadencia del Catolicismo dogmático es cada vez más evidente, y al respecto durante los últimos 40 años hemos sido testigos de grandes cambios en la relación de la colectividad con las religiones tradicionales. Por un lado la emergente New Age, actuando como un verdadero collage espiritual postmoderno, parece tener cada vez más simpatizantes; por otro lado, la llegada de las escuelas filosóficas orientales (budismo, hinduismo, etc) a occidente ha revitalizado dichas enseñanzas y les ha dado una posibilidad de ser concebidas de manera más pura y originaria. El Hippismo, la cultura de las drogas e incluso los movimientos políticos de los años 60 pueden considerarse como fenómenos impulsados por esta gran "muerte" teísta.


El dios cristiano patriarcal ha muerto, pero en su efecto la sed de espiritualidad pareciese no haberse acabado, pues de alguna manera, este "quedarse huerfanos" de la civilización occidental está impulsando a muchos individuos a buscar lo trascendente dentro de su propio mundo. Ocupando la terminología de Heidegger, hay una creciente necesidad colectiva de regresar al dasein (el Ser). Si esto ocurriese y se desarrollara hasta la madurez, probablemente el sueño del Übermensch de Nietzsche encontraría un curioso e inesperado amanecer, y la transmutación de los valores tan anhelada por este pensador, quedaría consagrada en el eterno movimiento del darse cuenta de la vida hacia sí misma.


V.S.







Referencias


Jung, C. (1940) Psicología y religión. España: Editorial Paidos

Nietzsche, F. (1888) El anticristo. Ensayo de una crítica del cristianismo. Chile: Ediciones Gabriela

Nietzsche, F (1883) Así habló Zaratustra. Un libro para todos y para nadie. Chile: Centro Gráfico

Nietzsche, F (1886) Más allá del bien y del mal. Chile: Centro gráfico

Trugpa, C (1976) El mito de la libertad. Paidos







































jueves, 24 de diciembre de 2015



El LOCO



El loco es el arquetipo del ser. Su energía es un impulso que se proyecta hacia la vida, hacia el momento presente. Es un personaje que vive en el presente ya que no conoce el tiempo y no funciona bajo su dependencia. Su impulsividad tiene el potencial de destruir y crear a la vez, lo que construya o disuelva no va a depender de un criterio premeditado de este personaje, simplemente será la manifestación del vivo juego de la burla y sabiduría de su propio ser. Es un ignorante y un sabio al mismo tiempo, un niño y un viejo en el mismo instante. En sus ojos se esconde lo incognoscible, es un personaje unido al misterio de todo lo que existe, unido en una completa comunión e inconsciencia pre-egoíca. 

El loco representa la entrega total hacia el abismo de la existencia, la disolución total al éxtasis de la vida. No conoce el bien y el mal, está más allá de los conceptos, está más allá de la dualidad, y su actuar es siempre puro y creativo. El loco es el superhombre de Nietzsche, la encarnación perfecta del dios Dionisio.

Este personaje siempre representa fuerzas paradójicas, opuestos que no viven en conflicto. Puede representar la iluminación perfecta como la inconsciencia más bruta, puede actuar desde el caos más grande hasta la armonía más extraordinaria. El es un arquetipo sin forma, sin naturaleza estática. En la baraja de Tarot su número de arcano es el 0, profundo simbolismo numérico que no va al caso tocar en este momento, pero que ilustra la atemporalidad que este arquetipo representa.

También podría afirmarse que el Loco posee un estado de no-mente, pués no conoce la razón, ni el pensamiento lógico de la civilización moderna. Está libre de toda construcción abstracta, de toda filosofía, de toda noción o concepto, y vive en el caótico movimiento del silencio, de la mente que no es mente. Debido a esto, su modo de ser siempre será incomprensible para el hombre moderno, que verá en las acciones del Loco una simple jugarreta demente carente de sentido y lógica. Sin embargo el hombre moderno ha sido astuto y a disimulado su ignorancia: no conforme con su falta de comprensión a la irreverencia del Loco, ha creado superestructuras que buscan erradicar la ambigüedad de la demencia, inventando enfermedades, fármacos y centros psiquiátricos que boicotean a este sabio arquetipo. Por está razón el Loco también cumple una función de espejo contenedor de las proyecciones de la civilización moderna, ya que su presencia viene a recordarnos y a reivindicar nuestra naturaleza lunática primordial, advirtiéndonos que reprimir la irracionalidad del Loco es la mayor de las locuras y la mayor de las irracionalidades. El Loco es una luz que nos indica que la verdadera locura está en las guerras, en el sistema económico, en la política, en la organización social, en la propiedad privada, en la razón dictadora, y no en los jadeos delirantes de un vagabundo pidiendo limosna, mostrando una deteriorada dentadura y expresando una misteriosa realización.

V.S.





Preludio Galáctico


Somos imágenes fugaces navegando en un espacio desconocido en el devenir del tiempo.

Somos poesía manifestando su belleza en cada instante, en cada detalle.

Somos una aparición extraordinaria en el universo del silencio. Lo que sucede a cada instante es un tesoro único y milagroso.

Nada es tan obvio ni tan predecible, todo es un acontecimiento rico, brillante y profundo.


V.S.

LOS MISTERIOS DE LA SEÑORA DE LA NOCHE

¡Cuánto misterio residía en el templo antiguo de Xilión, dedicado a la diosa ctónica de las profundidades inciertas! Hécate, señora de la no...