Una criatura se hizo presente,
Mientras aunaba esfuerzos por comprender imágenes que entre gentes no se entienden.
Esta me dijo que tejiera con hilo azul aquellas dudas que me han quedado de letargo,
Para esperar el momento en que las calles se vaciaran para dar llegada a lo aparente.
Sentí un espesor entre la unión de lo que llamamos cuerpo,
Y aquello que se funda en lo no-abarcante.
No quise caer en el lugar común de codificar materia fresca y cruda,
Y abrí las puertas de la escucha para invitar a los rumores que se acercaban
para tomarme.
Aquella criatura se fundaba en tres actos:
El uno para lo temprano,
El segundo para el retraso y la paciencia,
Y el tercero para el comienzo de los términos y la anulación de los segundos.
“Menudo enigma tripartito”
Cantaban mis adentros enmudecidos,
Y en acrobacias de humorística terquedad entablé en intento a la maniobra,
Para buscar el sentido y el idioma de las noches.
“Era el ciclo de todas las cosas”,
Me decía,
“Era el drama circular de las comedias”.
Nada puede recoger la incertidumbre aquella vez presente.
La criatura era mía, la criatura de otros,
El recién nacido de las estrellas venideras,
Y el trono era acaso un rumor que se esfumaba,
Entre la bruma de mis sueños más espesos.
J.F.