jueves, 8 de marzo de 2018

PÉRDIDA


La imaginación se ha perdido
Se ha marchado

            en una noche estrellada

entre ensueños palpitantes.

La imaginación se ha perdido
Se ha esfumado

            entre las grietas de desiertos floridos

entre los inventos de alquimistas retirados.

No la vi partir,
            no la vi llegar.

Solo hay neblina ante mis ojos

            y un silbido,
mimetizado entre la bruma.


H.S.

miércoles, 7 de marzo de 2018

Cochiguaz


COCHIGUAZ


Tierra salvaje, tierra indómita.
En tus riscos he apreciado
mil historias,
mil susurros.
Morada de valles obtusos,
entre tus senderos se extiende
el rumor de áridos secretos.

Espacio prístino de montañas llanas,
el frío es cálido al dejarme caer
en tus fauces,
el calor es húmedo al presenciar
tus ríos milenarios.

Voces ausentes que se pierden en
el eco de tus riscos,
espinas disecadas en crónicas de
antaño.
Déjame ver lo que escondes en
el viento, para así desligarme del filo de
mis sílabas.

De las arquitecturas de tus
montes alados, has formado
espacios que se tocan con estrellas,
has tejido tu manto que cubre
todos los misterios, has encontrado
cristales de ventanas siderales;
de escombros olvidados
por los sordos.

Quiera el destino que tu morada
se cobije en los eones venideros,
que los símbolos de civilizaciones
futuras encuentren esa crónica 
solemne de tus rocas empolvadas.


H.S.


martes, 6 de marzo de 2018

UN NIÑO FRENTE A DIOS


UN NIÑO FRENTE A DIOS


Si existe un sentido,
¡que se revele en este instante!

¿Puedo yo, infante primogénito del universo,
exigir tal epifanía?



H.S.
VENTOLERA


Eres la saeta veloz de los
susurros de antaño.
Eres la ráfaga ecuánime que enciende hogueras
de intuiciones perdidas.

Así veo tus alas invisibles que me elevan en
fauces de espacios perfectos,
porque tú eres el aire del espíritu,
ese anuncio acaecido en mándalas fragmentados.

Quisiera tener las palabras
para imprimir el goce que traes
en tus danzas,
de aquellos rituales paganos enamorados
de la más alta ciencia oculta.

Eres la espada de dinastías nortinas,
eres el fuego azul que consume
a la estupidez civilizada de
metropolis grises.

Tus ondas trasparentes
se traslucen en la esperanza 
de vagabundos visionarios.
Tus caricias repercuten en la
construcción de arquetipos en
temporalidades alternas.

Que tu manto infinito pueda contener
a los infantes de coronillas luminosas,
para que el tiempo rece verdades
en recipientes vacíos,
para que altares aztecas
renueven acuerdos con
deidades de tonalidades crípticas.

Y en eso te vas y desapareces,
porque sabes mejor que nadie
que lo eterno dura un segundo,
que el entendimiento numinoso
es un destello impermanente
en la totalidad de la nada.

Así y todo yo te espero
y te seguiré esperando,
en estos campos de araucarias amarillas,
ofreciendo mi rostro ante aquello que no conozco,
reconociendo en mi recuerdo errante
el lenguaje de tu canto
que ofreció tantas flores
inundadas por la incertidumbre.


H.S.



LOS MISTERIOS DE LA SEÑORA DE LA NOCHE

¡Cuánto misterio residía en el templo antiguo de Xilión, dedicado a la diosa ctónica de las profundidades inciertas! Hécate, señora de la no...