ALFRED BINET EN EL SISTEMA EDUCATIVO ACTUAL: UN INFIERNO PAVIMENTADO POR BUENAS INTENCIONES
Antecedentes preliminares:
Desde que somos pequeños, nuestra familia, la cultura y la sociedad nos exige que debemos ser inteligentes. Con diferentes grados y contextos, la exigencia de ser inteligentes parece ser transversal a los grupos que componen la sociedad occidental. Si bien la pregunta “¿qué es la inteligencia?” parece ser legítima, por extensiones de este ensayo, vamos a preferir abordar uno de los exponentes que da origen a la concepción de inteligencia actual y sobre las consecuencia de este origen para el sistema educacional de chile y el mundo. Nos referimos a Alfred Binet.
Alfred Binet es un psicólogo y pedagogo francés cuya vida y aportes se remontan a la segunda mitad del siglo XIX y comienzos del XX. Ecléctico y variado en sus investigaciones, dedica su vida al estudio de la psicología experimental, centrando su atención en el desarrollo intelectual del ser humano. Desarrolla durante su vida varios estudios psicométricos sobre la inteligencia, llegando a confeccionar el primer Test o prueba de dicho constructo, que comúnmente se la considera como la base fundamental para los test actuales sobre inteligencia (Voyat 1983). Este test, se le conoce como test Binet-Simon, que junto a su colaborador Théodor Simon, confeccionaron a pedido de la comisión interministerial de educación francesa, con la intención de crear una herramienta que permitiera la discriminación entre niños con inteligencia normal y los niños con algún tipo de retraso intelectual (Mora y Martín, 2007). Posteriormente, junto a su mismo colaborador, desarrolla la primera escala de medida de inteligencia (Binet y Simon, 1905).
En los años posteriores, los aportes de Binet al estudio de inteligencia y el aprendizaje han servido de base para el desarrollo de versiones posteriores de escalas de inteligencia y de paradigmas sobre el desarrollo intelectual. Sin embargo, la intención progresista e integradora que Binet esperaba de sus aportes, se han visto desviados y muchas veces utilizados deliberadamente para apoyar teorías deterministas y evolucionistas de la inteligencia (Mora y Martín, 2007).
Ante este panorama, pienso que las reminiscencias que Binet tiene para el sistema educativo actual, han servido históricamente para establecer y defender ideológicamente un paradigma educativo elitista, mantenedor de brechas sociales, y patriarcal; que considera únicamente el intelecto como la única dimensión válida para evaluar y desarrollar la inteligencia. Esto, sin embargo, se debe a un paradigma global que ha impregnado el pensamiento y la realidad sociocultural del mundo occidental. Nos referimos la Mente Patriarcal (Naranjo, 1993).
Para nuestro desarrollo, revisaremos de qué manera las ideas de Binet repercuten en el sistema educativo de hoy, manteniendo la tesis de que sus ideas son ocupadas actualmente para la mantención y reproducción de la cultura Patriarcal. Para esto, nuestros argumentos tendrán como base algunos conceptos e ideas aportadas por Claudio Naranjo, pero centrándose en el análisis del tema en cuestión. Por último, cerraremos este ensayo explorando cuales pueden ser los posibles caminos para superar las problemáticas actuales y de qué manera los aportes de Binet pueden tener lugar en este proceso.
El patriarcado, el sistema educativo y el concepto de inteligencia:
La palabra patriarcado en su etimología refiere a los términos “padre” y “mandato” (Patriarcado, s.f). Los orígenes históricos de este concepto se remontan a tiempos bíblicos, el cual era empleado para designar a los jefes religiosos de las primeras familias hebreas. Dentro de sus significados, el término “patriarcado”, suele designar un sistema de autoridad masculina que se caracteriza por ser conservador y guiarse únicamente por los parámetros de la razón y la tradición.
Claudio Naranjo (1993) considera que el patriarcado, entendiéndolo como un sistema de autoridad masculino y autoritario, es el núcleo central (tanto en origen como expresión) de la civilización del mundo actual. El acuña el término mente patriarcal para designar el origen psicoespiritual del sistema social occidental y todas sus problemáticas. Una de las características de esta mentalidad, es su excesivo énfasis e importancia a la razón y todos los procesos intelectuales de la mente humana; frente a un menosprecio hacia la emocionalidad, el instinto, la intuición y la empatía. De esta manera todos los sistemas educativos tradicionales se han basado en esta premisa. Desgraciadamente, científicos como Alfred Binet e investigadores posteriores, no han sido excepción a esta regla.
Si analizamos el trabajo e investigación de Alfred Binet, rápidamente nos daremos cuenta de que sus aportes tampoco escapan del dominio de lo patriarcal. Por ejemplo, en todas las explicaciones que Binet dio a la inteligencia tenían relación con la capacidad de pensar de manera abstracta y la habilidad de adaptarse al medio ambiente (Akien, 2003). Además, en la escala de inteligencia propuesta por Binet, se excluye abiertamente los procesos emocionales y de intuición de la persona, centrándose únicamente en los procesos de pensamiento y adaptación (Binet y Simon, 1905). Por otro lado, los cuatro elementos que Binet propone como constituyentes de la inteligencia -siendo estas comprensión, invención, dirección y censura- continúan dando cuenta de la visión mecanisista y racional propias de la mente patriarcal, ya que estas demuestran la especial atención por parte de Binet (y toda la ciencia occidental) hacia la productividad, velocidad y efectividad de las acciones humanas. Todas estas ideas, en ningún momento dan espacio para una visión más holística de la inteligencia, y tampoco abandonan el dominio de la comprensión intelectual, lógica y mecánica del ser humano.
Respecto al sistema educacional actual, podemos ver que la influencia de Binet alcanza varias dimensiones de la organización y práctica educativa. Por un lado, tanto las escalas Stanford-Binet, y las pruebas de inteligencia WISC-III y WAIS, son instrumentos ampliamente utilizados y difundidos por el ministerio de educación chileno, para la evaluación diagnóstica de estudiantes con discapacidad intelectual (MINEDUC, 2013). Si bien, solo la primera prueba se vincula a Binet, las demás se enmarcan dentro de la tradición investigativa que el francés inició. Además todas ellas mantienen un paradigma patriarcal de la inteligencia, ya que, no consideran en ningún momento, otras habilidades que no tengan que ver con el desempeño intelectual y la conducta adaptativa. Por ejemplo, ninguna de ellas considera la creatividad, la capacidad de hacerse preguntas, el amor y la sensibilidad. Que no se consideren estas cualidades ha llegado a ser una premisa obvia, llegando a naturalizar su inutilidad para los asuntos académicos. Esto, lo único que demuestra, es que en la educación actual solo se considera importante la efectividad, la rapidez, la obediencia y la competencia de sus alumnos, es decir, se interesa más por crear máquinas del sistema que a seres humanos.
Por otro lado, otra implicancia importante para el sistema educacional actual, es el constructo de Coeficiente intelectual. Si bien, este término es acuñado por William Stern, y luego por Goddar y Terman, los estudios que dan nacimiento a este constructo se basaron directamente en los aportes de Binet (Mora y Martín, 2007). De esta manera, dicho concepto se ha impregnado en las prácticas del ministerio de educación, que ha confeccionado una serie de procedimientos para medir la capacidad intelectual de los estudiantes con el objetivo de diagnosticar discapacidad intelectual y actuar conforme al caso. Por ejemplo, se han estructurado una serie de clasificaciones que determinan el nivel de gravedad de la discapacidad de un alumno según su nivel de CI, y creado una serie protocolos de acción dependiendo de la gravedad (MINEDUC, 2013).
Una mirada favorable a esta praxis diagnóstica del MINEDUC, podría argumentar de que estos procedimientos favorecen la inclusión de los estudiantes con discapacidad intelectual al sistema educativo, ya que al diagnosticar una dificultad cognitiva se favorece el terreno para realizar intervenciones que produzcan mejoras en las dificultades y desarrollen fortalezas en la persona afectada, para que de esta manera se adapte a su medio escolar (MINEDUC, 2013). Sin embargo, el hecho mismo de diagnosticar discapacidad intelectual en el contexto escolar es un acto discriminatorio e ideológico, ya que se fija una condición patológica individualizada, quitando el foco de importancia al sistema que sustenta a estas prácticas diagnósticas y educativas (Peña, 2013). Es decir, el diagnóstico tiene un rol orientado al control de masas, que busca adaptar a la población a los paradigmas de esta mentalidad patriarcal de la que hemos estado hablando. Además, la utilidad de adaptar a una persona a un sistema que está intrínsecamente corrupto carece de todo valor, y esto es justamente lo que se afirma en este ensayo.
Por lo tanto, el constructo de CI es devastador básicamente por dos cosas: primero, porque al implementar abiertamente este concepto, se generan una serie de efectos psicológicos colectivos basados en una suerte de “elitismo inteligente” en el cual solo un grupo de alumnos privilegiados acceden a las bondades de ser buen estudiante y los beneficios sociales que esto conlleva, mientras que el resto es discriminado y/o subestimado; y segundo, porque el constructo de CI cosifica las dimensiones de la inteligencia, identificándola simplemente con la capacidad de sacar buenas calificaciones y por la capacidad de dar respuestas rápidas y productivas hacia las tareas mecánicas de la escuela. El asunto es que sacar malas calificaciones y no responder a los mandatos de la escuela, no indica necesariamente falta de inteligencia, ya que la razón de aquello puede estar relacionada a múltiples factores, sin embargo afirmamos que a nivel psicológico, la presión de las calificaciones puede dejar huellas importantes en la psicología de la persona.
Lo anterior, no solo opera al nivel de clasificaciones, sino que tiene un efecto directo y concreto en los procesos de selección y admisión a colegios. La selección de estudiantes en base a la eficiencia académica, ha generado una notable segregación en los colegios existentes en Chile. Sospechosamente, esta discriminación académica, tiene un fuerte componente de desigualdad social. Según Valenzuela (2008), dentro de 57 países estudiados, Chile junto a Tailandia son las naciones con mayor índices de segregación social y escolar. Esta segregación, puede ser explicada desde muchos factores, pero no es aventurado afirmar que las concepciones de coeficiente intelectual y las escalas de inteligencia legadas por Binet, han contribuido a acentuar estos procesos de discriminación y segregación. Hay una suerte de manipulación ideológica de todos estos constructos, y nosotros afirmamos que es la mente patriarcal la originadora de todos estos asuntos.
Pero llegando a este punto surge la pregunta ¿por qué la mente patriarcal ha generado todo esto? Es simple: porque la mente patriarcal busca dominación, depredación y supervivencia; y el mejor medio que tiene para reproducir esta epidemia mental es por medio de la educación. De esta manera las instituciones educacionales se orientan a desarrollar seres humanos mecánicos que sean de utilidad para el desarrollo del sistema, excluyendo todo proceso de autoconocimiento profundo, de amor, de espiritualidad, y de conciencia reflexiva y cuestionadora (Naranjo, 2010). Así, poco a poco, van durmiendo la creatividad humana, y van sumergiendo la mente de los individuos en fijaciones egoístas, competitivas y violentas. Cualquier herramienta que sirva para estos fines descritos serán ocupadas con estas intenciones. Una de esas herramientas, es justamente, Binet.
Conclusiones:
Dentro del presente ensayo, se hizo una revisión de los aportes teóricos de Binet y sus consecuencias para el sistema educacional actual. Para esto, tomamos prestadas ideas y nociones del psiquiatra chileno y exponente fundamental de la Gestalt, Claudio Naranjo.
Afirmamos que, en general, las teorías de Binet son utilizadas hoy en día con fines ideológicos, que apuntan a la perpetuación de la mente patriarcal. Tanto las escalas de inteligencia, el constructo de CI, y la selección y segregación escolar son herramientas que contribuyen a la perpetuación de los paradigmas patriarcales de inteligencia.
Hablamos de que, este paradigma patriarcal de inteligencia, se caracteriza por una sobrevaloración por los procesos intelectuales, por el culto a la productividad y a la mecanización de las acciones humanas; dejando de lado y despreciando cualquier cualidad que no encaje con estas características. De esta manera se desprecia y se deja de lado todo el desarrollo emocional y afectivo de las personas, ignorando toda posibilidad de amor y compasión. Toda la dimensión intuitiva, instintiva y espiritual de los seres vivos se deja absolutamente de lado, y toda creatividad, arte y belleza son aplastados por las tuercas de la maquinaria educativa.
Por lo tanto, pensamos que, más que Binet, la problemática central de todo, es la mentalidad patriarcal en la que estamos inmersos. Los procesos intelectuales tienen su lugar y los aportes de Binet tienen mucho que decir en este aspecto; sin embargo estamos muy lejos de estar de acuerdo con que la dimensión intelectual sea el fin último de los sistemas educativos.
Nuestra propuesta para un cambio en el panorama educacional estudiado, no es otra cosa que una revolución. Pero no una revolución como las que hemos conocido hasta el momento, no una revolución basada en la violencia; sino una revolución total que tenga como base la transformación de la conciencia y mente humana. Y para esto son necesarios individuos que trabajen por la transformación propia y colectiva, que actúen como agentes y semillas de revolución en los diferentes subsistemas de esta vorágine patriarcal, pero también creando instancias de organización colectiva que permitan la transformación de los individuos que participen en ellas. Pensamos que el sistema que debiese ser transformado como primera prioridad es la educación.
Por último, el lector podría juzgar toda nuestra mirada como idealista y poco científica, y dentro de su mente seguramente surgirán contraargumentos y datos “duros” que busquen contrarrestar esta mirada crítica y afirmar las bondades que Alfred Binet ha tenido para la educación actual. Ante esto nosotros decimos: sí, efectivamente este relato no es científico, y que deliberadamente optamos por no engolosinarnos con las fórmulas “rigurosas” de la ciencia actual. Pensamos que el ser humano posee dimensiones que están lejos de poder ser medidas y sistematizadas, pensamos que la vida misma no puede ser medida. Gran parte del mal de nuestra civilización se relaciona con la incapacidad de las personas de contactarse con estas dimensiones inconmensurables, y con el rechazo a toda noción que no sea sistema, matemática, causalidad y correlación. La mente patriarcal toma por real el sistema, lo artificial, y quiere hacernos creer de que esto es así. Por lo tanto creemos que la reflexión libre, el cultivo de la imaginación y la creatividad son un pequeño aporte a la reivindicación de la dimensión intuitiva del ser humano.
La educación por lo tanto, la educación que queremos, es una una educación sanadora, propulsora de procesos de transformación individual y colectivos. Una educación real, es aquella que nos posiciona como los seres inconmensurables que somos, como una puerta abierta hacia el espacio, el infinito, el amor, la belleza y el misterio.
V.S.
Referencias:
Akien, L. (2003) Test psicológicos y evaluación. México: Pearson Educación.
Binet, A. & Simon, T (1905) Méthodes nouvelles pour le diagnostic du niveau intellectuel des anormaux, L’Année Psychologique, 11, pp. 191-244.
Ministerio de educación (2013) Orientaciones técnicas para la evaluación diagnóstica de estudiantes con necesidades educativas especiales asociadas a discapacidad intelectual. Recuperado de: http://www.divesup.cl/usuarios/edu.especial/doc/201302141702320.Orientaciones_Discapacidad_Intelectual.pdf
Mora, J & Martín, M (2007) La Escala de Inteligencia de Binet y Simon (1905) su recepción por la Psicología posterior. Revista de historia de psicología, vol 28, pag. 307-313
Naranjo, C. (1993) La agonía del patriarcado. Barcelona: Kairós.
Naranjo, C. (2010) La mente patriarcal. Barcelona: Ediciones la llave.
Patriarcado, (s. f). En Wikipedia. Recuperado el 13 de agosto de 2016 de https://es.wikipedia.org/wiki/Patriarcado
Peña, M (2013). Análisis crítico de discurso del Decreto 170 de Subvención Diferenciada para Necesidades Educativas Especiales: El diagnóstico como herramienta de gestión. Psicoperspectivas. Individuo y Sociedad, Vol. 12, No. 2, Págs.: 93-103.
Valenzuela, J.P. (2008).”segregación en el sistema escolar chileno: en la búsqueda de una
educación de calidad en un contexto de extrema desigualdad”, en ii escuela chile-Francia, transformaciones del espacio Público, pp. 131-156.